Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

¿Y el equivalente masculino de femme fatale dónde está?

En ninguna parte. No existe, creedme, lo he estado buscando, últimamente hago cosas de estas, fijarme en el lenguaje que utilizamos, en el porqué y en las connotaciones que acarrea cada palabra. Las connotaciones y las consecuencias. Pero vayamos por partes.

¿Qué se supone que es una femme fatale?

Según el Collins English Dictionary (un diccionario de reconocido prestigio), femme fatale es una mujer con gran atractivo sexual que muy probablemente creará problemas al hombre que se sienta atraído hacia ella. En una segunda acepción añade; mujer atractiva que conduce a los hombres hacia su desgracia. Y como sinónimos propone: devora hombres y vampiresa. Os juro que no me lo invento.

En la R.A.E (el diccionario también de reconocido prestigio de la lengua española) no aparece la definición porque no es un extranjerismo aceptado como por ejemplo whisky, pero lo utiliza como ejemplo en un artículo para explicar que estos términos extranjeros tienen que escribirse en cursiva y el tono de la frase no tiene precio: «Su bien ganada fama de femme fatale le abría todas las puertas».

El término femme fatale se acuñó durante el auge del cine negro a partir de 1940 y tras el éxito de las películas de gángsters del Hollywood dorado pasó a formar parte de nuestra cultura y vocabulario. Hay artículos que citan incluso la película La dama de Shangai como el punto de origen (esa película merece un post a parte, aunque no estoy segura de que encaje aquí, por lo que le hizo Orson Wells a Rita Hayworth en ese rodaje y no me refiero solo a que la tiñera de rubio. Se divorciaron al terminarla y la película fue un fracaso, aunque después se haya convertido en una cinta de culto).

El hecho de que antes de los cuarenta no existiera la frase femme fatale no implica que no existiera el concepto. Por desgracia ha existido siempre. Empezando por Eva en el paraíso, que tentó al “pobre” Adan y consiguió que los expulsaran a ambos del paraíso, pasando por las brujas que la inquisición quemó por malas e incluso deteniéndonos en las sirenas que seducen y matan a los marinos para quedarse con sus barcos, ah y las novias de Drácula o las hadas y figuras femeninas varias de cientos de óperas. Al parecer si una mujer es atractiva y atrae a un hombre su único objetivo es utilizarle / engañarle / matarle o chuparle la sangre y siempre a través de la manipulación y fingiéndose indefensa.

Mirad, si interpretamos a la femme fatale como personaje o mejor dicho como cliché, estoy dispuesta a defender que es un personaje bien creado y que funciona. Vaya sí funciona, probablemente es el más antiguo del mundo. Pero cuando al principio he dicho que últimamente me fijo mucho en estas cosas lo que en realidad quería decir es que últimamente me molestan mucho estas cosas. Y creo que es necesario que nos molesten a todos porque si bien es cierto que como personaje la femme fatale existe, ¿por qué no he encontrado en ninguna parte el equivalente masculino? ¿Por qué cuando un hombre es muy atractivo no se le convierte directamente en el malo de la película o del libro? ¿Por qué ellos pueden ser buenos o tener “motivos para hacer lo que hacen” y nosotras tenemos que ser malas y perversas? Es evidente que hay matices, que hay personajes masculinos perversos, pero lo más habitual, el cliché que tenemos todos en nuestro imaginario es que si el protagonista es muy guapo lo más probable es que sea inocente o que sea un seductor al que le han roto el corazón y tras un arco argumental que se asegurará de hacerle quedar como un héroe descubrirá el amor en los brazos de una buena mujer (y para nada una femme fatale).

En resumen, a las mujeres atractivas y listas se las castiga y a los hombres atractivos y listos se les da una segunda oportunidad, se les redime a través del amor y/o algún acto heroico.

Estoy cansada de estas historias, quizá se pueda justificar que el señor Wells no sabía lo que se hacía con Rita Hayworth, pero cuando en un libro escrito ahora se recurre a este personaje sin hacerle justicia, sin darle profundidad y sin proporcionarle la posibilidad de seguir adelante me preocupo. Y si el libro lo ha escrito una mujer me asusto.

Un buen ejemplo de esto es, en mi opinión, el libro Perdida de Gillian Flynn en el que Amy, la protagonista, pasa de víctima a femme fatale y al revés y su marido Nick igual, de hombre desconsolado a hombre manipulador. Aquí están en igualdad de condiciones y los dos tienen las mismas oportunidades y salen igual de bien o de mal parados, según se mire.

En el caso de la literatura romántica, que a pesar de sus detractores -que normalmente nunca han leído nada- y de los libros mal clasificados siempre ha sido el genero literario que más ha defendido la igualdad y libertad de las mujeres (post para otro día), en los últimos años se han publicado muchas novelas en las que la protagonista es una chica lista, atractiva, nada inocente, dispuesta a luchar por lo que necesita y quiere y tiene derecho a reclamar como suyo, como por ejemplo: The Duchess deal de Tessa Dare o Hate to want you de Alisha Rai. Es una pena que no estén traducidas al castellano y tal vez un día deberíamos preguntarnos por qué.

Gracias por leer hasta aquí, por estar aquí, decidme si a vosotros también os pasa que últimamente no estáis para tonterías y dejad aquí vuestra opinión o comentario si os apetece ♥

(Y ahora que he perdido el miedo a volver al blog os cuento cosas de Buenas Intenciones en mis próximos posts)

 

6 comentarios el “¿Y el equivalente masculino de femme fatale dónde está?

  1. bazooka38
    octubre 26, 2018

    James Bond, puede ser el equivalente, ya que desde tu mirada, te refieres a personajes !

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  2. María M
    octubre 27, 2018

    (Perdona! Te vuelvo a enviar el comentario porque me he acordado de algunos ejemplos!!!)
    Hola Anna! No estoy muy de acuerdo con que no hay un equivalente del personaje de la femme fatale. Creo que ese tipo de personajes del gamberro guapo y atractivo pero duro y malote que se lleva a las chicas de calle y con quien saben que les traerá problemas liarse es, en cierto modo, una versión de la femme fatale del cine negro. El James Dean de “Rebelde sin Causa”, Matt Dillon en “La ley de la calle” o incluso Mickey Rourke en “Nueve semanas y media”, cabrían dentro de ese prototipo. Obviamente, los géneros cinematográficos tienen sus propios clichés y convencionalismos, pero en el fondo, es un poco el reverso de la moneda ¿no?
    Dicho esto, un inciso que he pensado mientras leía tu artículo: ¿no nos estaremos pasando un poco con ese “revisionismo” en clave feminista de todo, absolutamente todo? Pregunto.
    Un saludo!

    Le gusta a 1 persona

    • Anna Casanovas
      octubre 27, 2018

      ¡Hola, María! Gracias por leer el post y por tu comentario. Coincido contigo en que también existen esta clase de clichés en los personajes masculinos, como el gamberro guapo que tú comentas, pero, en mi opinión, la diferencia está en cómo se les juzga. Intento explicarme, el gamberro guapo acaba bien, suele ser el “bueno” del libro o de la película y no se le castiga o si se le castiga se le da una segunda oportunidad, se le justifica o se le convierte en mártir/héroe. En el caso de “Rebelde sin causa” y si no me falla la memoria, James Dean acaba vivo y con la chica e iniciando la reconciliación con sus padres. En el caso de la femme fatale ella acaba muerta o en la cárcel, o sola y abandonada, es decir, castigada. La gran diferencia es, en resumen y en mi opinión, el final que se les dá a estos personajes.
      En cuanto al revisionismo que comentas, creo que está bien mirar el pasado, es lo único que podemos hacer con él ya que es imposible cambiarlo. Esa nunca ha sido mi pretensión y coincido contigo en que en ocasiones hay discursos revisionistas absurdos y que se pasan. Sería muy difícil, por no decir imposible, entender la cultura de hoy en día sin su pasado y evolución. El cliché del macho alpha, la chica desvalida, la femme fatale, el malo malísimo, el sabio despistado, el deportista con corazón de oro, etc funcionan porque exageran una realidad y porque forman parte de nuestro imaginario. Y juzgar con ojos de hoy los libros, por ejemplo, de Johanna Lindsey, series como “Dinastia” o películas como “La chica de rosa” es injusto para estas historias (las saca de contexto). Pero en nuestro mundo actual, con las situaciones relaes que estamos viviendo como mujeres sí que creo que tenemos que prestar atención al lenguaje que utilizamos y al mensaje que intentamos mandar. Y decir que si eres mujer atractiva y lista seguro que eres mala, provocadora y te mereces lo que te pase es lanzar el mensaje equivocado y puede salirnos muy caro.
      ¡Un placer hablar contigo!

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  3. Noelia
    octubre 27, 2018

    Yo no estoy de acuerdo.

    El arquetipo de la femme fatale nació en un momento muy concreto, lo mismo que el cine negro, y si bien surgió bajó una base misógina, se acabó convirtiendo con el tiempo en un icono feminista.

    Mientras las chicas buenas se dedicaban a ser buenas esposas, estas mujeres se movían en el mismo mundo que los hombres porque no se conformaban.

    Hay personajes que acabaron bien como Gilda o Laura en sus películas de título homónimo, no eran malas, pero llevaban a los hombres que las conocían a la perdición porque les provocaban obsesión. No todo era culpa suya.

    Todo el mundo recuerda Barbara Stanwyck en “Perdición” o a Bette Davis en “Jezabel”, pero ¿quién se acuerda de las chicas buenas que aparecían?

    Y un equivalente es el personaje de Gregory Peck en “Duelo al sol”: atractivo, ruin, y lleva a Perla a la total perdición, además no acaba bien. Pero no el único ejemplo.

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  4. Prados Caja
    octubre 29, 2018

    Pues yo estoy de acuerdo contigo Ana. Aunque haya excepciones que confirmen la regla, como los ejemplos que han citado otras chicas arriba; la gran mayoría de las veces, la mujer fuerte y decidida acaba mal. Y si acaba bien, es porque ha conseguido llevar al hombre por el buen camino y su protagonismo queda relegado a un segundo plano, dejando el primero al hombre. Y no, no me gusta. Creo que deberíamos de cambiar esa visión, para que en un futuro nadie la diera por normal; porque cuando eso ocurre, nos encontramos con comentarios como el de arriba que dicde que ya miramos con lupa todo, que son casos absurdos… pues no, no son casos absurdos. Los hemos convertido en casos absurdos porque los hemos normalizado y por normalizar cosas así, nuestros hijas terminan viendo normal que sus novios las controlen el movil o lo que viste, y ellos lo ven lo más normal del mundo, porque nadie ha puesto el grito en el cielo la primera vez que pasó.

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  5. Northless
    agosto 31, 2019

    ¡Pero si hay montones de ejemplos masculinos!: James Bond, Drácula, el Jack Nicholson de las brujas de Eastwick, el marqués de Sade, el amante sádico de 40 sombras de Gray, el malo de La Bella y la Bestia, Barbazul, los magos e hipnotizadores, Rasputín, el doctor Caligari…. ¡Somos muchos, mujer! XD Lo malo es que, con los tiempos que corren, a los hombres fatales pueden llamarnos fatales a secas, jajaja

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