Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

Síndromes literarios

Hay personas que viajan para comer, que son capaces de hacer cientos de quilómetros (y de pagar un montón de dinero) para cenar en un restaurante con no sé cuántas estrellas Michelin. También hay viajeros culinarios que sin tener intención de gastarse una fortuna recorren quilómetros para comer un bocadillo en un deli oculto en una gran ciudad o un pescado crudo en un puerto del lejano oriente. Hay personas que viajan para visitar museos y son capaces de pasarse horas y horas dentro de uno observando un cuadro tras otro, y también los hay que visitan museos y solo prestan atención a sus teléfonos móviles (mal, muy mal). Hay muchos motivos para viajar, culturales, geográficos, culinarios, para descansar… y luego está la gente como yo, que vaya donde vaya tiene que entrar en todas las librerías y bibliotecas que encuentra a su paso.

No es que quiera justificarme, pero la verdad es que creo que se puede aprender mucho de la gente de un país entrando en sus librerías, ¿qué colocan primero, las revistas o los libros, los libros de tapa dura o los de bolsillo? ¿En esas librerías venden también aparatos electrónicos o solo libros?

Estos días he tenido la suerte de visitar Londres con M (y él ha entrado en todas las librerías conmigo) y he visto un montón de detalles que me han fascinado, alguno que otro que me ha sorprendido, y he encontrado semejanzas y diferencias con las librerías que tenemos en casa. Las diferencias las dejo para otro día, en cuanto a las semejanzas, la mayor de toda son las personas.

Las personas que leemos tenemos un montón de manías, un sinfín de síndromes que aunque a menudo callamos todos sufrimos de vez en cuando, o constantemente. Esta es la lista de los síndromes literarios que he detectado en un momento u otro de mi vida, incluido mi reciente viaje.

-El síndrome de Phileas Fogg o del viajero literario: lo sufres si eres una persona que necesita viajar a todos los lugares que aparecen en sus novelas, por ejemplo, si vas a Londres, vas a King’s Cross y buscas el andén 9 y 3/4. También lo sufres si como yo visitas todas las librerías y todas las bibliotecas del país que visitas, sea Egipto, Inglaterra, Costa Rica o Tanzania. Este síndrome está íntimamente relacionado con el síndrome de la Bella y la Bestia que lo sufres cuando te enamoras de un chico o de una chica porque comprende tu amor por los libros y por las librerías, o porque tiene en su casa una librería que te hace caer de espaldas.

-El síndrome de Sherlok Holmes: lo sufres cuando te obsesionas con conseguir un libro que está descatalogado y tú sencillamente lo necesitas en papel y no en ebook. También lo sufres cuando hay tres ediciones distintas de un libro y tú precisamente quieres la más difícil de encontrar, esa cuya cubierta es de tela y no de cartón o cuya traducción es mejor que cualquier otra. Te da igual que sea la más cara o que tengas que comprarla en ebay mientras las otras están en El Corte Inglés, tú la quieres y ya está (y te parece lo más normal del mundo).

-El síndrome de Scarlett O’Hara: lo sufres cuando juras y perjuras que no vas a comprarte ni un libro más de ese autor porque le odias desde que ha matado a tu personaje favorito o porque ha decidido no publicar el último libro de una serie y dedicarse a empezar otra. Pero sabes que eres débil y que cuando aparezca ese libro lo comprarás. Tal vez después le criticarás, pero lo comprarás. Los lectores de verdad somos así de fieles (y de románticos).

-El síndrome de Becky Bloomwood: lo sufres cuando necesitas comprar todos los libros que se cruzan en tu camino. Necesitas tener en tu estantería esa novela de la que todo el mundo habla aunque sabes perfectamente que no vas a leerla hasta dentro de un año porque tu lista de lecturas pendientes casi podría dar la vuelta al mundo. Por no mencionar que tu economía está bajo mínimos.

-El síndrome de Sheldon Coper: lo sufres si te sulfuras cuando una editorial decide cambiar el formato de sus libros sin avisarte y tu preciosa estantería se va a paseo. También lo sufres si sientes la necesidad de tener todos los libros del mismo autor en el mismo idioma o en el mismo tamaño (bolsillo, trade, tapa dura) y si cuando entras en una librería y ves un libro en la estantería que no toca tienes que contenerte para no ir corriendo a ponerlo en su lugar.

-El síndrome de Instagram: este síndrome lo sufres cuando te compras un libro sin saber nada de él solo porque la cubierta es preciosa y necesitas tenerla en casa, y probablemente fotografiarla y compartirla en las redes. Gracias a este síndrome puedes descubrir libros cuyo contenido está a la altura de la cubierta, pero también puedes acabar con una recopilación de poesía rusa del siglo XIV.

¿Cuántos síndromes literarios sufres? ¿Quieres añadir alguno más a la lista? Si es así, hazlo, por favor, seguro que yo también lo tengo, ahora mismo ya se me están ocurriendo unos cuantos más, pero me los reservo para otro post.

Me despido añadiendo que las personas que tenemos alguno de estos síndromes (o todos) entendemos perfectamente lo que significa tener resaca literaria y que no nos imaginamos un verano, o cualquier otra estación, sin un libro a nuestro lado ♥

Síndromes literarios

Síndromes literarios

 

 

12 comentarios el “Síndromes literarios

  1. Gema Albornoz
    julio 24, 2015

    ¡Muy acertado! Tanto que he descubierto padecer algún síntoma de todos los síndromes pero me define casi a la perfección el de Becky Bloomwood. 😀
    Un saludo.

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  2. Montserrat
    julio 24, 2015

    Hola Anna.

    Gracias por tu entrada. Yo confieso que los tengo todos. Quizás añadiría tener complejo de Diógenes con los libros: nunca tendré suficientes. Tengo poco sitio para colocarlos, naturalmente. Yo ahora mismo estoy en un momento “quiero la edición de Círculo de Lectores de determinados títulos”. Y nada me apartará de mi objetivo (puede que mi bolsillo me frene pero poco más). Este mes de hecho me he liado la manta a la cabeza y me he dejado parte de la paga en adquirir novelas románticas. Ahora tengo que volver a seducir a la calculadora para mis adquisiciones de narrativa y novela histótrica (las etiquetas es para hacerme entender mejor). El resumen seria: me he comprado muchos libros fase 1 (completada) y ahora preparo la fase dos (ahora mismo me siento James Bond ;-P).

    De hecho en pocos días empezaré la mitad de mis vacaciones y puede que haga un tour por esos maravillosos rincones de mundo llamados librerías.

    Buen fin de semana.

    Besos. Petons. ^^

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    • Anna Casanovas
      julio 24, 2015

      Gracias a ti por leerla, Montserrat. Me encanta saber que “sufrimos” juntas y me ENCANTA que te sientas como James Bond 😉
      Petons i molt bones vacances, són molt merescudes, així que gaudeix-les al màxim i llegeix molt.

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  3. Lidia
    julio 24, 2015

    Como te entiendo Anna, sufro todos y cada uno de ellos. De autores/as que me gustan compro los libros en físico en cambio de aquellos que aun no he leído nada prefiero “probarlos” primero con el libro digital. El problema está cuando veo la portada y me ¡chifla!…entonces suelo caer en la trampa y lo compro jajaja.
    Una cosa que me da mucha rabia es que hagan portadas preciosas para libros digitales…ya solo por esas portadas se merecen salir en papel!
    Resumiendo…creo que nuestros síndrome son incurables, pero los llevamos con mucha honra! 😉

    Hasta la próxima!
    Un abrazo.

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  4. Mariela...
    julio 24, 2015

    Sinceramente un poco de todos, pero con mayor frecuencia: El síndrome de Scarlett O’Hara y El síndrome de Instagram. definitivamente estamos un poco descolocados por la lectura, pero en los dias que corren, donde las personas no se interesan en leer, creo que es mejor padecer uno o varios sindromes por la lectura que por otra cosa.

    Excelente articulo Anna, no dejes de escribirnos en vacaciones.

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  5. Bona
    julio 25, 2015

    Me reconozco en lo de entrar en librerías cuando estoy de viaje, sí, desde luego. Y acabar comprando algún libro a pesar de que sé que ya iba justita de peso con las maletas.
    Quizá sí que se me da un poco el síndrome Becky Bloomwood, por lo de comprarme ahora, lo necesito ya, un libro que sé que no voy a leer hasta dentro de unos meses o años.
    Por lo demás, no me importa el formato ni el idioma ni la edición de un libro. Lo de la traducción sí. Así que no me reconozco demasiado en los otros síndromes.
    Sí que hago glomming: si descubro un autor que me gusta, tengo que leer todo lo suyo. Y eso empieza por “hacer una lista”. Soy obsesa de las listas (tiene un nombre: “glazomanía”): listas de libros básicos de… este autor, este género, esta época, este país… lo que sea. Y luego ir leyendo a ser posible por orden cronológico.

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    • Anna Casanovas
      julio 25, 2015

      No sabía lo de la “glazomanía”, gracias por contármelo, yo también la padezco. Soy la reina de las listas, no entiendo cómo hay gente que puede vivir sin ellas. Gracias por leer el post y por compartir algún que otro síndrome conmigo. Besos.

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  6. Raquel
    julio 27, 2015

    Pues… no me identifico con ninguno. ¡Vaya lectora de pacotilla soy! De hecho, es que no me obsesiona atesorarlos. Una vez los termino, los presto o los regalo. Me gusta la idea de dejar fluir las historias, que otros puedan disfrutar tanto como lo he hecho yo. Eso no quita que tenga el escritorio lleno de libros, la mesilla, las estanterías… pero pienso que esos ejemplares están esperando a que su futuro lector se cruce en mi camino. ¿Qué gano guardando historias en una balda? Me genera más satisfacción compartir…

    Un abrazo!!

    PD. Los únicos que no regalo ni presto son los que llevan dedicatoria. 🙂

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    • Anna Casanovas
      julio 27, 2015

      La verdad es que eres una lectora auténtica, tu idea de dejar fluir las historias es preciosa, Raquel. Yo también creo que los libros que están “por leer” en realidad están esperando a que un futuro lector se cruce por su camino. Hay tantos lectores como historias, creo, y tener o no tener “síndromes” es lo de menos. Yo no presto nunca los libros dedicados ni los que significan algo especial para mí (porque eran de mi abuela o porque me los compré en algún viaje o cosas por el estilo), el resto sí los presto, aunque una vez una amiga me dijo que solo hay dos clases de ingenuos en este mundo, los que prestan libros y los que los devuelven.
      Muchas gracias por leer el post y dejar tu comentario 😉
      Besos.

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  7. Tamara Pietrantoni
    julio 27, 2015

    Uff… ojalá los tuviera todos!!! La verdad es que hoy en día solo puedo permitirme leer en ebook, y (obviando libros de mi infancia y de la estanteria familiar) solo tengo mi libro favorito en tapa dura. El caso es que eso es precisamente lo que quiero. Quiero esperar a tener independencia económica y llenar una estantería blanca en el salón con mis libros favoritos en el mejor formato posible.

    Por ahora me conformo con mi estanteria virtual…

    Y aprovechando un viajecito a Paris que tengo en breve, copiaré un poquito tu costumbre e iré a las librerías que me encuentre por allí a ver que hay!!

    Un saludo!!! 🙂

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  8. Mon
    octubre 5, 2015

    El post está gracioso pero no me parece muy coherente: encuentro que estás mezclando personajes literarios, personajes procedentes de medios audiovisuales e…¿Instagram? Se podría haber escrito como una tipificación de consumidores de libros y los síndromes que se pueden padecer en esta “complicada relación” o algo así (pero no síndromes literarios: los medios audiovisuales escriben diferente. Sí, los personajes y las tramas están basadas en guiones literarios pero…considerarlo sólo al nivel escrito o incluso solo al nivel lingüístico sería empobrecerlo y ser desconsiderado con este arte…; y lo de Instagram no creo que pueda considerarse literario directamente).

    Yo, por cierto, sufro del síndrome de Alicia en el país de las maravillas: la realidad parece no tener ni pies ni cabeza, y puede ser, quizás, que simplemente mi lógica no sirva como medida para este mundo loco. Así que busco libros para tratar de entender qué pasa. Es complicado y me lleva a situaciones muy raras y a conocer gente increíble. Por momentos quiero volver a tener una vida segura y monótona, pero engancha y siempre vuelvo a picar. ¿Quién me mandaría a mí correr detrás de conejos blancos con relojes de bolsillo?

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Tras unos días de locura después de regresar de Benicàssim (gracias a todas las que estuvistéis por vuestras charlas y por vuestras risas), de organizar un poco el verano ahora que el colegio ha terminado y de perder un poco (mucho) la cabeza con los últimos preparativos antes de la publicación de “Carolina y los Valientes” entré en esa fase, por llamarla de alguna manera, en la que no sé rumbo lleva mi vida. Dudo sobre la documentación y fase previa de mi nuevo proyecto, sobre mi objetivo, sobre mi... vaya, que si me dáis cancha dudo sobre si el cielo es azul y la tierra redonda. Pero en medio del caos están las lecturas de estos días y el redescubrimiento de que todos hacemos lo que podemos. En realidad todos estamos improvisando ¿no? Estos tres libros son brillantes, geniales y os los recomiendo mucho. 🧡”Todo lo que no te conté” de Celeste Ng (traducción de Laura Vidal): una familia norteamericana a finales de los setenta descubre que su hija mayor adolescente ha muerto. Es una de las mejores novelas que he leído nunca, el estilo es pulcro y la narrativa casi quirúrgica. Los personajes, en especial el de la madre, brutales. No es un libro de misterio, pero te mantiene en vela. Imprescindible. 💙”Reparar a los vivos” de Maylis de Kerangal (traducción de Javier Albiñana): un joven surfista muere, pero el médico que le atiende en el hospital cree que su corazón puede salvar la vida de otra persona y busca a los padres para que lo donen. La narración sigue el camino que hace ese corazón de un cuerpo hasta otro. No puedo contar más, leedlo. Es impecable. ❤️”Wicked and the Wallflower” de Sarah MacLean: un espectacular inicio de serie romántica. A un duque le nacen el mismo día cuatro hijos: tres hijos de sus distintas amantes y una hija legítima. Su solución: criarlos a todos juntos y cuando cumplen la mayoría de edad decirles que el que sobreviva será su heredero. Los niños huyen antes de matarse unos a otros, excepto uno. Esta novela se centra en uno de los niños que se ha ido, Devil (muy original el nombre no es) y Felicity, la noble casi prometida con el que se ha quedado. Original, romántica, muy bien escrita y con una protagonista femenina inteligente.
El 3 de julio de 1965 los Beatles actuaron en la plaza de toros Monumental de Barcelona. Se hospedaban en el hotel Avenida Palace donde coincidieron con los teloneros Carolina y los Valientes. John Lennon y Brian Epstein, el representante de los Beatles, habían conocido a Tomás Escarré en Sitges en 1963 y cuando Bermudez los contrató para el concierto pensaron en él para que los ayudase a buscar músicos. Tomás, además de pianista, era fotógrafo para una publicación antifranquista que llevaba su amigo Hugo. Hugo conoció a alguien muy interesante en el Palace de Barcelona, pero esa es otra historia. Luis, el guitarrista de Carolina y los Valientes, nunca antes había estado en Barcelona, y tampoco Mateo, el batería, o Inés, la hermana de este y chica de los coros. Jaime Urquijo, el bajista, había estado para asistir a una reunión de la asamblea de estudiantes de la Universidad, esa también es otra historia. Carolina conocía un poco la ciudad, su padre le había hablado de ella en más de una ocasión, pero ella la vivió de un modo distinto. Los Beatles abrieron con Twist and Shout, Carolina y los Valientes con Valientes. En septiembre podréis conocerlos a todos y también a Cata, una chica que ha crecido recorriendo el mundo y que a finales del 2017 acepta un trabajo de médico en un hospital de Barcelona... #CarolinaYLosValientes #SéValiente #NoTeQuedesSinTuEntrada #GalardónLetrasDelMediterráneo #LosBeatles #QuéNocheLaDeAquelAño
El viernes y el sábado estaré en Benicàssim @romanticabenicassim. El viernes por la tarde participaré en una mesa con Lola P.Nieva y Pablo Sebastiá, y el sábado por la mañana en otra con Raquel de la Morena, Alexandra Roma y Esther Sanz. En la mesa del viernes hablaremos del Galardón Letras del Mediterráneo (y de muchas cosas más) y os contaré lo que me dejen de “Carolina y los Valientes” (falta un poco para que se publique en septiembre y me muero por hablaros de ellos). En la mesa del sábado hablaremos del Premio Titania, de las novelas que lo han ganado y de lo difícil que es ser jurado. ¿Os venís 😊? Dado que sé que es imposible que todos podamos coincidir en Benicàssim os dejo aquí una foto con las novelas de mis compañeras de mesa (me falta la última de Esther porque la he prestado 🤦🏼‍♀️se titula “Si el amor es un canto de sirena”). Aquí os cuento un poco sobre ellos: 🧭”Reikiavik” de Pablo Sebastiá Tirado: si os gustan las pelis de Tarantino y además queréis un gran protagonista tenéis que leer este libro. Hay sicarios, un reto científico de lo más inquietante, un bebé, y pasa en Barcelona, Sicilia e Islandia. 🌿”¿Quién diablos eres?” de Raquel de la Morena: muy romántica (es larga, pero mejor así ¿no?) y llena de guiños históricos. Alicia, la protagonista, es genial y Duncan es escocés... es un dato importante 😏 ⏳”Ojalá siempre” de Alexandra Roma: confieso que tengo una pequeña debilidad por el argumento “chico que se enamora de la hermana pequeña de su mejor amigo” y aquí Julieta y Marco lo viven de una manera... ❤️ 💙”La perla de agua” de Lola P. Nieva, Galardón Letras del Mediterráneo del año pasado: romántica, muy bien documentada y con piratas y moriscos ¿qué más se puede pedir? ✨ 🧜🏻‍♀️”Si el amor es un canto de sirena” de Esther Sanz: transcurre en una isla, hay misterio y amor, es tanto un buen thriller como una historia romántica. Patrick y Luisa os gustarán, aunque mi preferido es Peter. 🧳Voy a preparar la maleta, dejaré espacio porque seguro que volveré cargada de libros (os los enseñaré 😉) #LosLibrosDeMisCompañeras #Leer #LeerEnVeranoLeerTodoElAño ☀️📚#BenicàssimAlláVamos
Por fin puedo presentaros a “Carolina y los Valientes” la novela por la que la Diputación de Castellón me ha concedido el Galardón Letras del Mediterráneo y que se publica el próximo septiembre. Será a principios, pero aún no tengo la fecha exacta. Es un honor -y una emoción muy grande- recibir este galardón. GRACIAS. Os iré contando detalles sobre la novela y sus protagonistas poco a poco ☺️. Hoy os dejo estos: 🧡En 1965 los Beatles dieron dos conciertos en España, uno en Madrid y uno en Barcelona. Tuvieron muchos problemas para conseguirlo y el gobierno de Franco intentó impedir la visita hasta el último momento. Varios grupos actuaron como teloneros, pero el que más destacó fue “Carolina y los Valientes”. Lo más fascinante es, sin embargo, que desaparecieron en 1966 y nadie ha vuelto a saber de ellos. 🧡Carolina y los Valientes publicó un disco en 1965, una de sus canciones más populares entonces y aún ahora es “Paremos el tiempo juntos”. Se rumoreaba que su canción “Correr” había sido candidata a Eurovisión, pero al final no resultó elegida. 🧡El verano de 1963, Luís Torrent, un chico de Benicàssim conoce a Carolina Edison en la playa, justo delante de la Torre de San Vicente. Ella está veraneando y él ha tenido que volver para ayudar a sus padres. 🧡Ese mismo verano Tomás Escarré, hijo de una vedette del Molino de Barcelona, conoce a Brian Epstein y a John Lennon en Sitges cuando asiste a una fiesta. 🧡En Madrid Jaime Urquijo está cada vez más involucrado en la Asamblea de estudiantes y en los movimientos de oposición al régimen franquista. 🧡Y Mateo e Inés Álvarez, hermanos asturianos, trabajan de camareros en el hotel Voramar de Benicàssim. 🧡A finales de 2017 Miguel, periodista, no quiere escribir sobre la crisis de los refugiados ni sobre el auge de la derecha en Europa ni sobre la situación de Catalunya y acaba asistiendo a una exposición en el hotel Avenida Palace de Barcelona sobre los Beatles (el grupo se alojó allí cuando actuó en la ciudad). En el ascensor hay enmarcado el vinilo de “Carolina y los Valientes”, el grupo preferido de su madre. ¿Qué fue de ellos? #CarolinaYLosValientes #SéValiente #GalardónLetrasDelMediterráneo
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