Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

Gafas de leer, gafas para vivir

Llevo semanas pensando en que quiero y necesito escribir un post, me prometí que escribiría como mínimo dos veces al mes (para mantener mi cordura y otras cosas sin importancia) y casi sin enterarme han pasado dos meses. Al parecer, los días siguen durando veinticuatro horas y yo cada vez soy más lenta. Lo lógico sería que ahora te contase qué he estado haciendo estas últimas semanas, en qué he estado y estoy trabajando y que he publicado una novela corta, “Fuera de juego”, para cerrar la serie que empecé con “Las reglas del juego”. Pero como la lógica nunca ha sido mi fuerte voy a escribir sobre otra cosa.

Voy a escribir sobre las gafas de leer.

Las gafas de leer no son unas gafas “normales”, no son las gafas que se utilizan para corregir la miopía, el astigmatismo o la vista cansada. Las gafas de leer son las que llevamos todos los que leemos, es el modo en que tenemos de vivir y de enfrentarnos a lo que nos sucede.

Te cuento cómo empecé a darme cuenta de que las gafas leer existen. Yo soy miope, muy miope, siempre llevo gafas o, en su defecto, lentillas. En casa suelo llevar gafas y mis hijas, Ágata y Olivia, un día llegaron a la conclusión de que ellas, para leer, también tenían que usar gafas. Una deducción completamente lógica, vamos. La cuestión es que no pararon hasta conseguir unas monturas sin cristales y desde entonces se las ponen siempre que leen o cuando juegan a escribir o a ser profesoras. Y se las ponen mucho porque leen y juegan mucho.

La semana pasada estábamos las tres en un parque con tres libros adecuados a nuestras edades y gustos. Ágata leía “El club de los cinco”, Olivia “Voy a comedte” y yo “El coleccionista” (o lo intentaba porque en realidad acabé leyendo los libros infantiles con ellas dos). Ágata y Olivia dejaron los libros y fueron a los columpios, creo que montaron una tienda de arena espectacular bajo el tobogán y yo, por fin, pude leer. Y allí estaba yo, intentando meterme en la historia de Nora Roberts, cuando llegó un señor del pueblo, un conocido. Vivo en un pueblo “de toda la vida” y eso tiene sus ventajas y algún que otro inconveniente, como por ejemplo que la gente opina muy libremente sobre tus aficiones literarias.

Los libros del parque

Los libros del parque

Pues bien, el señor P, después de decirme lo mayores que estaban las niñas y la mala cara que tenía yo, desvió la vista hacia el libro y sonrió. Voy a repetir aquí, más o menos, la conversación. Digo más o menos porque sucedió hace unos días y no sé si me dejaré algo:

-¿Tú eres la que escribe, no?

(El “la que escribe” hace referencia a mis hermanas, en el pueblo a menudo se lían con nosotras y nuestras profesiones).

-Sí, soy yo.

(Me preparé para el ataque)

-Mi hija ha leído varios libros tuyos -(suspiré aliviada)-. La tenías muy enganchada.

-Gracias.

(Él no parecía estar muy impresionado por mi “hazaña”)

-¿Qué estás leyendo?

Le dejé el libro y deduje que no sabía qué escribo.

-Uy, yo no leo estas cosas-. Arrugó las cejas al leer la contraportada-. No me gustan las novelas románticas.

-¿Y qué lee?

(Aquí me puse valiente)

-Uy, nada. Hace años que no cojo un libro. Pero veo que tú sí, ¿a quién se le ocurre traer un libro al parque?

-A mí.

-Pues ya puestos, ¿por qué no lees algo serio?

En este punto apareció Olivia y me pidió que fuese a la tienda de arena a comprar unas pizzas y me fui feliz (y di gracias al Dios de las bibliotecas por evitar que mandase a ese señor a paseo).

Después, en casa, cuando recordé la conversación me dije a mí misma que no servía de nada enfadarme. Recurrí a todos los argumentos: 1) ese señor no sabe de qué habla, 2) la literatura romántica es un género literario como cualquier otro, 3) la vida es demasiado corta para leer libros que me depriman (por muchos nóveles que ganen). Llegué incluso a hacer un dibujo sobre ello. Este.

leo lo que quiero

leo lo que quiero

Lo mejor de esta historia es, sin embargo, lo que sucedió ayer. Estaba contándole todo esto a una de mis mejores amigas cuando Ágata me oyó y se nos acercó, y nos dijo:

-Lo que pasa, mama, es que ese señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde.

Ágata se fue corriendo a jugar con Olivia y con la hija de mi amiga. No tuve tiempo de decirle que tal vez ese señor no necesite gafas para leer. Pero lo que sí necesita sin duda alguna son gafas para vivir.

La gente que lee, nosotros, vivimos mil y una vidas, las nuestras y las de los libros que nos acompañan. No solo eso, también podemos vivir más, de un modo más complicado e intenso. Hay momentos en nuestro día a día, quizá momentos absurdos, en que alguien dice una frase que te hace pensar en la última novela que has leído y de repente dejas de estar haciendo cola en el súper y te encuentras en medio de un montaña escocesa rodeada de soldados ingleses. Las personas que leemos podemos meternos en la piel de otras personas con mayor facilidad, sentimos más y probablemente somos más dramáticos, pero siempre somos respetuosos y no juzgamos los gustos de los demás.

Así que sí, seguiré llevando libros al parque y a la playa, a los restaurantes y a las salas de espera. Seguiré dejando que Ágata y Olivia se pongan “gafas de leer” y que defiendan tanto a princesas como a dragones, como a lobos que no saben hablar o a niñas que quieren ser brujas. Yo seguiré leyendo lo que me dé la gana, sin límite y sin freno, y seguiré intentado escribir.

Vivan las gafas de leer y las gafas de vivir ♥

ilustración de Mye Lim

ilustración de Mye Lim

¿Tú también llevas gafas de leer? ¿Vas por el mundo cuestionando los gustos literarios (o cualquier otra clase de gustos) de los demás o te dedicas a recomendar libros como si no hubiese un mañana?

 

 

 

 

 

 

16 comentarios el “Gafas de leer, gafas para vivir

  1. Montserrat
    mayo 12, 2015

    ¡¡Hola Anna!! Quina alegria 🙂

    Llevaba semanas esperando el post (pero sin presiones). Ahora entiendo mucho mejor el dibujo sobre atizar con el bolso al próximo que te “recomiende” leer algo serio. Con lo bonito que es leer y ver a gente leyendo. Da igual lo que lean los demás. Una cosa es comentar, muy educadamente, que hasta ese momento de ese género y/o libro no has leído nada. Quizás más adelante lo hagas. Lo más importante para mi es que la gente lea.

    Lo mejor la respuesta de Ágata. Sensacional. “No sabe lo que se pierde”. Por suerte nosotras si valoramos una novela (y por extensión una novela romántica) como el tesoro que es.

    En mi caso las gafas que uso son para leer y para poder resistir mejor frente a la pantalla del ordenador del trabajo, mi portátil cuando lo utilizo, la del móvil, la tele. Bueno mis gafas son escudos frente a las pantallas. Y también para leer pero entonces pasan a ser ventanas 🙂

    Un abrazo muy fuerte y gracias por tu post.

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  2. salana
    mayo 12, 2015

    Hace un tiempo una amiga me pidió un libro pero me dijo especificamente ” que no queria ninguna de las pasteladas que leía yo”. Me dieron ganas de decirle que fuera a la biblioteca y así escogia el libro que quisiese.

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  3. Jeannette
    mayo 12, 2015

    Hola Anna! me gusto mucho tu post y tal como Ágata dijo “el señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde” y mucha falta le hacen.
    Leer es abrir el universo y como me gusta tener aventuras ahí.
    Un gran abrazo

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  4. Maria
    mayo 12, 2015

    Hola Anna, me ha encantado tu post. yo llevo gafas para leer y me encantan las novelas románticas y a quien no les gusten q les den, ellos se lo pierden, somos unas incomprendidas pero no por eso hay q dejarse avasallar, yo seguiré leyendo este tipo de novelas porque me hacen soñar, por cierto el libro q estabas leyendo de Nora Robert, me gustó mucho y los tuyos son maravillosos, sigue así.

    Un abrazo.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchas gracias, María, no solo por pasarte por aquí y comentar sino también por no dejarte avasallar. Coincido contigo, soñar es un privilegio, un tesoro que tenemos las personas a las que nos gusta leer y vamos a cuidarlo. Ya he terminado el libro de Nora Roberts, no es el más romántico que me he leído, pero Nora es una maestra y todos sus libros tienen algo especial.
      Otro abrazo para ti y, bueno, me hace mucha ilusión que me leas ^.^

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  5. Mary Carmen Garcia
    mayo 13, 2015

    Desde que empece en serio a devorar libros es cuando tuve que ponerme gafas porque ya no veia las letras, y gracias a ellas sigo con mi libromania, y sigo leyendo mucha romantica, alguna vez Anna has pensado escribir ambientandote en Escocia?
    Me gusta mucho tu manera de narrar, es muy amena y siempre consigues enganchar al lector desde el principio.

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  6. Sara
    mayo 13, 2015

    Me hace gracia eso de “leer algo serio”, ¿qué pasa?, ¿que las escritoras de novela romántica lo hacen por cachondeo?, ¿las lectoras nos partimos el pecho a cada momento?
    Este debate es recurrente y siempre en contra de la romántica, digo, todos atacando este género, ¿serán todos ellos bastante intolerantes?, porque no he oído ni leído nunca que una lectora de romántica, entre otros géneros, se meta con los demás por leer novela negra o clásicos rusos…

    En fin, de momento mis ojitos aguantan sin gafas, pero intuyo que en algún momento las necesitaré, y si no, me compraré unas sin graduar, que ponerse las gafas y meterse de lleno en un libro me parece un ritual estupendo, y muy de lector!

    Un abrazo

    S

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Hola, Sara, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Me encanta tu teoría del cachondeo, te la tomo prestada. Sí, el debate es recurrente y la verdad es que empieza a ser lamentable. Yo siempre digo que la comunidad de lectoras (y lectores, que también los hay) de romántica es excepcional y está compuesta por gente brillante, lista y, por encima de todo, tolerante con los demás. Ojalá nos tomaran como ejemplo en lugar de criticarnos.
      Un fuerte abrazo.

      Por cierto, cuando quieras te presto mis gafas “viejas” 😉

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  7. Raquel
    mayo 15, 2015

    Jajaja, eso es gente que se aburre mucho, no tiene nada que hacer y, en lugar de aprovechar el tiempo leyendo un libro, se dedica a “opinar” y “aconsejar”. Ese día te tocó a ti, que estabas en el parque, como mañana le puede tocar a otra pobre que esté aparcando y le diga cómo ha de hacerlo.

    Estos son los del “dale, dale, endereza, tira, ahí, ¡para!, ¡para!” y terminan por golpearte el coche con la mano…

    En estos casos, para no bajarme con los ojos llameantes y perder los papeles, trato de contarme a mí misma que esto se debe a que la crisis y, como consecuencia, la caída del sector de la construcción (o al revés, qué sé yo) han dejado a este tipo de personas sin obras que comentar…

    En cuanto a la mala imagen de la novela romántica, pues… sí, y se me ocurren unos cuantos motivos, porque esto no viene de ahora sino que parece ser un pensamiento arraigado. Y creo, con todo respeto, que parte de la culpa es nuestra, de quienes leemos romántica y de quienes a lo largo del tiempo la han escrito. Por eso, está en nuestras manos, más que en las de cualquier otro, cambiar eso.

    ¡Gracias por la entrada! Se te echaba de menos…

    Un abrazo

    PD. Si se comercializasen unas gafas como las de Ágata y Olivia, las Google Glass no tendrían nada que hacer.
    PD2. Terminada y muy disfrutada Fuera de juego, he de lanzar de nuevo una pregunta al mundo, ¿qué les pasa a los personajes masculinos de Anna Casanovas con los móviles, correos y otros medios de comunicación? 😉
    PD3. Si me llevo un libro al parque con mi sobrino, me quitan al niño y no me entero.
    PD4. Y gafas no uso, solo las de sol, que “mitigan” un poco la realidad. De lejos, no veo bien, ¿pero para qué preocuparme de lo que está por llegar? Y de cerca, creo que veo demasiado…

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  8. Bona
    mayo 16, 2015

    Fuera de mi blog, no suelo recomendar libros porque reconozco que mi gusto es muy particular. Pero sí que puedo comentar qué me ha gustado más y qué menos. Eso sí, nunca en plan “tienes que leer esto sin falta”.
    Admito que, a veces, yo misma me sorprendo con prejuicios, cuando veo que la gente se entusiasma con cosas que yo no entiendo. Me ha pasado con Dan Brown, Paulo Coelho y unas cuantas autoras de romántica cuyo nombre omitiré. Pero me pregunto sólo cómo puede haber gente que le guste, nunca me atrevería a abordar a un lector de esos en la calle o afearles sus gustos.
    Reconozco que a mi nadie me ha dicho nunca nada parecido. Quizá porque quien me conozca como lectora sabe que leo de todo. Mis amigos y conocidos, con los que puedo hablar de cosas como los méritos relativos de Cicerón y Tácito, o cuál de las novelas de Philip Roth preferimos, no dicen nada cuando comento que, además, leo novela romántica. No puedo saber lo que piensan, pero no me dicen que por qué no leo “cosas serias”.

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  9. rayanejp
    mayo 17, 2015

    Para mi esta ha sido uns de las mejores entradas que has escrito en este blog y te doy las gracias por hacerlo. Me encanta que tus hijas se pongas gafas de leer, que encuentren una respuesta tan fácil e inocente a la ignorancia y los prejuicios de un adulto y que sigas siendo como eres a pesar de las veces que has tenido que aguantar a personas como el señor P. Yo también seguiré leyendo lo que me apetezca en cualquier rincón de la ciudad en el que me quede quieta más de 5 minutos. Y por cierto, me encanta tu dibujo ♡

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  10. Maricarmenmar
    mayo 22, 2015

    Holaaa!!! Me ha encantado tu post. Yo también uso gafas de leer y ojalá mi hijo las usara tanto como yo!!! El refrán dice: A palabras necias, oídos sordos… pues eso!!! Estoy enamorada de tu escritura. Sin duda alguna todo lo q publiques leeré. Ojalá te pueda conocer en la feria del libro de Madrid. Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchísimas gracias, Mari Carmen, eres un sol. Gracias por los ánimos y por pasarte por aquí y siempre, siempre, siempre, gracias por leerme.
      Vamos a llevar gafas de leer y a ser “sordas” toda la vida.
      Besos.
      (perdón por el súper y vergonzoso retraso en contestar)

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  11. Virginia Sendino Bernal
    mayo 26, 2015

    Hola Anna. Yo también soy bastaaaaante miope, jeje, un topillo como digo yo. Las gafas de leer son geniales, ojala todo el mundo tuviese unas. Mis hijos son aun pequeños, pero espero que las empiecen a usar bien pronto.
    En cuanto a la romántica…pues como tu dices, para desgracias ya está el día a día y el telediario….yo últimamente con los libros, al igual que las películas no me apetece nada “serio”. Y al que no le guste, que no mire.
    Me encantan tus novelas. Sigue haciendo lo que haces.
    Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Gracias, Virginia, y mil perdones por el retraso en contestar. Espero que tu miopía no se cure nunca 😉
      Seguro que tus hijos serán unos lectores estupendos.
      Besos.

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  12. Marta
    agosto 10, 2015

    Donde voy yo, me acompaña un libro (si llevo sola a mi hijo al parque no, porque me las lía en 1 segundo y no me puedo centrar). Cuando alguien me ha juzgado por leer novela romántica mi respuesta ha sido siempre la misma ” La lectura hace que desconecte del mundo real y en esos momentos de paz soy feliz. Si quisiera penas solamente tendría que encender la televisión y ver el telediario o escuchar las noticias por la radio”
    Me gusta la intriga, me gusta el suspense, las novelas policíacas… pero soy una enamorada de la novela romántica.
    Un saludo de:
    “Una que si compra libros y los luce con orgullo”
    PD: Nora Roberts nunca decepciona y el libro “El coleccionista” me encantó como todo lo que he leido de ella hasta el momento

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Esta entrada fue publicada en mayo 12, 2015 por en El Club de los Adictos Literarios, Mi inspiración, Mis novelas y etiquetada con , .

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El director de la peli Mad Max: Furia en la carretera es el mismo que Babe el cerdito valiente. Se llama George Miller, podéis comprobarlo. Y a mí me parece maravilloso que alguien pueda tener una carreta tan variada. En el mundo literario también se dan casos así, pero a veces tengo la sensación de que no son tan bien recibidos o, como mínimo, de que hay gente a la que le cuestan más de asimilar. Yo no entiendo que alguien quiera leer, ver, escribir, pensar o comer siempre lo mismo 🤷🏼‍♀️. Hay tanto por descubrir en este mundo que repetir algo a diario, aunque sea maravilloso, no tiene sentido ¿no os parece? La recomendación de hoy es de una autora con gran talento y que cada uno de sus libros tiene personalidad propia. 🌳”El prodigio” de Emma Donoghue (traducción de Paula Vicenç). Emma Es la autora de “La habitación” -se adaptó al cine y tanto el libro como la peli son excepcionales-. 🌳¿De qué va? En 1840 Elizabeth Wright, Lib, es una enfermera curtida en Crimea que viaja a Irlanda para un trabajo muy peculiar: la ha contratado un comité para que cuide y observe a una niña llamada Anna O’Donnell que supuestamente lleva meses sin comer y sin beber. Al cuidado de Anna está una monja, la hermana Michael, que pretende solicitar que declaren a Anna como un “milagro”. Lib desconfía de la monja y también del periodista irlandés William Bryne, que está allí para investigar el caso y publicar un artículo. Lib cree que la madre lo ha organizado todo, pero empiezan a suceder cosas raras y tendrá que elegir en quién confiar. Si os gustan las novelas atmosféricas y con misterios góticos a lo “Cumbres borrascosas” os encantará. Además hace un analisi excelente del sexismo de la época, la religión y el fanatismo. Y tiene una historia que es ❤️. 🌳Una frase: {El pájaro estaba dibujado en una cara y la jaula en la otra, pero cuando Lib hizo girar los cordeles tan rápido como pudo, se produjo el engaño en los sentidos y dos elementos incompatibles se fundieron en uno solo: un tembloroso colibrí enjaulado.} #ElProdigio #EmmaDonoghue #CalendarioDeAdvientoLiterario 📚 14/24 #LibroNavidad 🎄
A lo largo del año pasado me propuse leer este libro de historia, unas páginas cada día después de comer. Veréis, yo -me imagino que como muchos autónomos- como sola y antes miraba los Simpson para desconectar. Después, cuando vi que me sabía de memoria muchos capítulos, pasé a Gravity Falls y un día por casualidad me topé con un documental y “descubrí” a Mary Beard. En cuanto terminó el capítulo fui a comprar sus libros. Tiene un manifesto feminista, “Mujeres y poder”, genial. Leedlo si podéis, pero hoy he elegido este maravilloso “tocho” porque así os sorprendo. ⚱️”SPQR. Una historia de la antigua Roma” de Mary Beard (traducción de Silvia Furió). Si os interesa, el documental que vi está basado en este libro y seguro que podéis encontrarlo en muchas plataformas. ⚱️¿De qué va? Mary Beard es catedrática de Clásicas en Cambridge, editora del Times Literary Supplement, tiene un blog brillante, y es muy buena comunicadora y divertida (británica = sarcástica). En esta novela explica la historia de Roma haciendo paralelismos constantes con otros periodos históricos, en especial con la actualidad, y señala la importancia de analizar siempre no solo los textos que se encuentran si no también quién los ha escrito, por qué lo ha hecho y cómo han llegado estos y no otros hasta nosotros. Además, cuando explica las intrigas políticas y militares de Roma es como leer una novela de aventuras de lo más truculenta. Tardé más de un año en terminarlo, leía un poco cada día, pero me encantó tanto el libro como la experiencia; aprendí cosas nuevas, salí de eso que llaman “zona de confort” y conocí a Mary (y a los romanos).¿Vosotras habéis hecho algo así? Me estoy planteando repetir el año que viene 🤷🏼‍♀️. Este año he escuchado podcasts mientras comía y me ha encanatdo ¿podéis recomendarme alguno? ⚱️Una frase: El hecho de que las detalladas evidencias que tenemos provengan de la pluma de Cicerón, o de su punto de vista, significa que su prespectiva será siempre dominante. Pero no significa necesariamente que sea verdad.} #SPQR #MaryBeard⚱️#CalendarioDeAvientoLiterario 13/24 📚#LibroNavidad 🎄#CualquierExcusaEsBuenaParaRecomendarUnLibro #BookLove ❤️ #Libros #NoSonHorasDeColgarFotos 😅
Todos tenemos debilidad por cierto tipo de personaje, de algunas somos conscientes y de otras no. En mi caso, sé que tengo debilidad por las protagonistas que leen, las niñas o niños que no encajan, la chica lista incomprendida y las abuelas de cualquier clase, pero en especial las abuelas excéntricas. Al parecer, y según mis amigas, también tengo debilidad por el héroe herido, desfigurado y malhumorado a lo “El paciente inglés” o “duque estirado atormentado” (me hice la loca cuando me lo dijeron, pero tienen razón 😬). ¿Vosotras por qué personajes tenéis debilidad? Contadme, necesito ver que no soy la única que se fija en estas cosas 😂 La novela de hoy tiene dos de los míos: una abuela excéntrica genial y una niña que no encaja y es maravillosa. 🦌”El día que Selma soñó con un okapi” de Mariana Leky (traducción de Albert Vitó i Godina) 🦌¿De qué va? Selma es un anciana con un “poder” muy especial, o eso dicen en Westerwald, el pueblo donde vive: siempre que sueña con un okapi muere alguien al cabo de 24 horas. Pero esta vez el sueño de Selma cambiará la vida de su nieta Luise para siempre. Y también la de Martin, un niño que levanta pesas, y la de más gente, como un monje budista y un óptico enamorado. Si os gustan las historias llenas de detalles y de momentos inolvidables como “Amelie”, “Eleanor Olifant está perfectamente” o “Big Fish” os encantará. 🦌Una frase {El okapi es un animal absurdo, mucho más absurdo que la muerte, parece que lo hayan creado con piezas que no encajan: patas de cebra, grupa de tapir, un cuerpo marrón rojizo que recuerda al de las jirafas, ojos de corzo y orejas de ratón} #ElDíaQueSelmaSoñoConUnOkapi #MarianaLeky 🦌 ❤️ #CalendarioDeAdvientoLiterario 📚12/24 #YaVamosPorLaMitadDelCalendario 🎉🎉 #LibroNavidad 🎄#BookLove ❤️ #Books #NoHayEmoticonoDelOkapi 🤦🏼‍♀️ #CualquierExcusaEsBuenaParaRecomendarUnLibro #Libros #LibrosRecomendados
El otro día hablábamos con mis hermanas de lo engañosas que son ciertas frases promocionales de libros o películas, por no decir que algunas son auténticas mentiras. Por ejemplo, cuando dicen “comedia romántica” y sales del cine llorando y no se han dado ni un beso o cuando en un libro pone “divertida y apasionante” y no te ríes ni de casualidad y la pasión brilla por su ausencia. Yo creo que tendría que existir una clase de infierno especial para los que crean falsas expectativas; no se juega así con los sentimientos de la gente, hombre ya 😅. Para hoy he elegido un libro de autora que tiene uno de los estilos más reconocibles que existen (eso, en mi opinión, es muy bueno) y que si la crítica o la publicidad dicen que es “cálida, original, inteligente, romántica y divertida” no mienten. 🖇”Attachments” de Rainbow Rowell (está traducida al castellano con el título “Enlazados”) 🖇¿De qué va? La novela está ambientada a finales de los 90 y este dato es inportante porque Internet y la casi ausencia de redes sociales de entonces juegan un papel importante. Beth y Jennifer son dos amigas que trabajan en distintos departamentos de un periódico e intercambian emails todo el día hablando de lo que les pasa (similar al whatsapp de ahora). Lincon es un chico timido del departamento de informática de ese mismo periódico y su trabajo consiste en inspeccionar durante la noche los emails de los empleados. (Hago aquí un inciso para deciros que yo trabajé muchos años en una entidad donde existía ese trabajo🤦🏼‍♀️). La cuestión es que Lincon lee los correos y se da cuenta de que esas chicas le caen bien y una quizá algo más, pero no sabe cómo acercarse a ellas y mucho menos presentarse. La situación se enreda y Lincon tiene que decidir si es posible enamorarse de alguien antes de haber visto a esa persona en el mundo real y si es capaz de arriesgarse a conocerla de verdad... y que ella lo conozca a él. 🖇Una frase {Lincon didn’t move or speak, but he felt like Keanu Reeves in that scene from The Matrix, when he slows down time to dodge a hail of bullets} #Attachments #RainbowRowell 🖇 #CalendarioDeAdvientoLiterario 11/24 #LibroNavidad 🎄#BookLove ❤️ #UtilizoPostalesDeMarcapáginas
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