Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

Gafas de leer, gafas para vivir

Llevo semanas pensando en que quiero y necesito escribir un post, me prometí que escribiría como mínimo dos veces al mes (para mantener mi cordura y otras cosas sin importancia) y casi sin enterarme han pasado dos meses. Al parecer, los días siguen durando veinticuatro horas y yo cada vez soy más lenta. Lo lógico sería que ahora te contase qué he estado haciendo estas últimas semanas, en qué he estado y estoy trabajando y que he publicado una novela corta, “Fuera de juego”, para cerrar la serie que empecé con “Las reglas del juego”. Pero como la lógica nunca ha sido mi fuerte voy a escribir sobre otra cosa.

Voy a escribir sobre las gafas de leer.

Las gafas de leer no son unas gafas “normales”, no son las gafas que se utilizan para corregir la miopía, el astigmatismo o la vista cansada. Las gafas de leer son las que llevamos todos los que leemos, es el modo en que tenemos de vivir y de enfrentarnos a lo que nos sucede.

Te cuento cómo empecé a darme cuenta de que las gafas leer existen. Yo soy miope, muy miope, siempre llevo gafas o, en su defecto, lentillas. En casa suelo llevar gafas y mis hijas, Ágata y Olivia, un día llegaron a la conclusión de que ellas, para leer, también tenían que usar gafas. Una deducción completamente lógica, vamos. La cuestión es que no pararon hasta conseguir unas monturas sin cristales y desde entonces se las ponen siempre que leen o cuando juegan a escribir o a ser profesoras. Y se las ponen mucho porque leen y juegan mucho.

La semana pasada estábamos las tres en un parque con tres libros adecuados a nuestras edades y gustos. Ágata leía “El club de los cinco”, Olivia “Voy a comedte” y yo “El coleccionista” (o lo intentaba porque en realidad acabé leyendo los libros infantiles con ellas dos). Ágata y Olivia dejaron los libros y fueron a los columpios, creo que montaron una tienda de arena espectacular bajo el tobogán y yo, por fin, pude leer. Y allí estaba yo, intentando meterme en la historia de Nora Roberts, cuando llegó un señor del pueblo, un conocido. Vivo en un pueblo “de toda la vida” y eso tiene sus ventajas y algún que otro inconveniente, como por ejemplo que la gente opina muy libremente sobre tus aficiones literarias.

Los libros del parque

Los libros del parque

Pues bien, el señor P, después de decirme lo mayores que estaban las niñas y la mala cara que tenía yo, desvió la vista hacia el libro y sonrió. Voy a repetir aquí, más o menos, la conversación. Digo más o menos porque sucedió hace unos días y no sé si me dejaré algo:

-¿Tú eres la que escribe, no?

(El “la que escribe” hace referencia a mis hermanas, en el pueblo a menudo se lían con nosotras y nuestras profesiones).

-Sí, soy yo.

(Me preparé para el ataque)

-Mi hija ha leído varios libros tuyos -(suspiré aliviada)-. La tenías muy enganchada.

-Gracias.

(Él no parecía estar muy impresionado por mi “hazaña”)

-¿Qué estás leyendo?

Le dejé el libro y deduje que no sabía qué escribo.

-Uy, yo no leo estas cosas-. Arrugó las cejas al leer la contraportada-. No me gustan las novelas románticas.

-¿Y qué lee?

(Aquí me puse valiente)

-Uy, nada. Hace años que no cojo un libro. Pero veo que tú sí, ¿a quién se le ocurre traer un libro al parque?

-A mí.

-Pues ya puestos, ¿por qué no lees algo serio?

En este punto apareció Olivia y me pidió que fuese a la tienda de arena a comprar unas pizzas y me fui feliz (y di gracias al Dios de las bibliotecas por evitar que mandase a ese señor a paseo).

Después, en casa, cuando recordé la conversación me dije a mí misma que no servía de nada enfadarme. Recurrí a todos los argumentos: 1) ese señor no sabe de qué habla, 2) la literatura romántica es un género literario como cualquier otro, 3) la vida es demasiado corta para leer libros que me depriman (por muchos nóveles que ganen). Llegué incluso a hacer un dibujo sobre ello. Este.

leo lo que quiero

leo lo que quiero

Lo mejor de esta historia es, sin embargo, lo que sucedió ayer. Estaba contándole todo esto a una de mis mejores amigas cuando Ágata me oyó y se nos acercó, y nos dijo:

-Lo que pasa, mama, es que ese señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde.

Ágata se fue corriendo a jugar con Olivia y con la hija de mi amiga. No tuve tiempo de decirle que tal vez ese señor no necesite gafas para leer. Pero lo que sí necesita sin duda alguna son gafas para vivir.

La gente que lee, nosotros, vivimos mil y una vidas, las nuestras y las de los libros que nos acompañan. No solo eso, también podemos vivir más, de un modo más complicado e intenso. Hay momentos en nuestro día a día, quizá momentos absurdos, en que alguien dice una frase que te hace pensar en la última novela que has leído y de repente dejas de estar haciendo cola en el súper y te encuentras en medio de un montaña escocesa rodeada de soldados ingleses. Las personas que leemos podemos meternos en la piel de otras personas con mayor facilidad, sentimos más y probablemente somos más dramáticos, pero siempre somos respetuosos y no juzgamos los gustos de los demás.

Así que sí, seguiré llevando libros al parque y a la playa, a los restaurantes y a las salas de espera. Seguiré dejando que Ágata y Olivia se pongan “gafas de leer” y que defiendan tanto a princesas como a dragones, como a lobos que no saben hablar o a niñas que quieren ser brujas. Yo seguiré leyendo lo que me dé la gana, sin límite y sin freno, y seguiré intentado escribir.

Vivan las gafas de leer y las gafas de vivir ♥

ilustración de Mye Lim

ilustración de Mye Lim

¿Tú también llevas gafas de leer? ¿Vas por el mundo cuestionando los gustos literarios (o cualquier otra clase de gustos) de los demás o te dedicas a recomendar libros como si no hubiese un mañana?

 

 

 

 

 

 

16 comentarios el “Gafas de leer, gafas para vivir

  1. Montserrat
    mayo 12, 2015

    ¡¡Hola Anna!! Quina alegria 🙂

    Llevaba semanas esperando el post (pero sin presiones). Ahora entiendo mucho mejor el dibujo sobre atizar con el bolso al próximo que te “recomiende” leer algo serio. Con lo bonito que es leer y ver a gente leyendo. Da igual lo que lean los demás. Una cosa es comentar, muy educadamente, que hasta ese momento de ese género y/o libro no has leído nada. Quizás más adelante lo hagas. Lo más importante para mi es que la gente lea.

    Lo mejor la respuesta de Ágata. Sensacional. “No sabe lo que se pierde”. Por suerte nosotras si valoramos una novela (y por extensión una novela romántica) como el tesoro que es.

    En mi caso las gafas que uso son para leer y para poder resistir mejor frente a la pantalla del ordenador del trabajo, mi portátil cuando lo utilizo, la del móvil, la tele. Bueno mis gafas son escudos frente a las pantallas. Y también para leer pero entonces pasan a ser ventanas 🙂

    Un abrazo muy fuerte y gracias por tu post.

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  2. salana
    mayo 12, 2015

    Hace un tiempo una amiga me pidió un libro pero me dijo especificamente ” que no queria ninguna de las pasteladas que leía yo”. Me dieron ganas de decirle que fuera a la biblioteca y así escogia el libro que quisiese.

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  3. Jeannette
    mayo 12, 2015

    Hola Anna! me gusto mucho tu post y tal como Ágata dijo “el señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde” y mucha falta le hacen.
    Leer es abrir el universo y como me gusta tener aventuras ahí.
    Un gran abrazo

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  4. Maria
    mayo 12, 2015

    Hola Anna, me ha encantado tu post. yo llevo gafas para leer y me encantan las novelas románticas y a quien no les gusten q les den, ellos se lo pierden, somos unas incomprendidas pero no por eso hay q dejarse avasallar, yo seguiré leyendo este tipo de novelas porque me hacen soñar, por cierto el libro q estabas leyendo de Nora Robert, me gustó mucho y los tuyos son maravillosos, sigue así.

    Un abrazo.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchas gracias, María, no solo por pasarte por aquí y comentar sino también por no dejarte avasallar. Coincido contigo, soñar es un privilegio, un tesoro que tenemos las personas a las que nos gusta leer y vamos a cuidarlo. Ya he terminado el libro de Nora Roberts, no es el más romántico que me he leído, pero Nora es una maestra y todos sus libros tienen algo especial.
      Otro abrazo para ti y, bueno, me hace mucha ilusión que me leas ^.^

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  5. Mary Carmen Garcia
    mayo 13, 2015

    Desde que empece en serio a devorar libros es cuando tuve que ponerme gafas porque ya no veia las letras, y gracias a ellas sigo con mi libromania, y sigo leyendo mucha romantica, alguna vez Anna has pensado escribir ambientandote en Escocia?
    Me gusta mucho tu manera de narrar, es muy amena y siempre consigues enganchar al lector desde el principio.

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  6. Sara
    mayo 13, 2015

    Me hace gracia eso de “leer algo serio”, ¿qué pasa?, ¿que las escritoras de novela romántica lo hacen por cachondeo?, ¿las lectoras nos partimos el pecho a cada momento?
    Este debate es recurrente y siempre en contra de la romántica, digo, todos atacando este género, ¿serán todos ellos bastante intolerantes?, porque no he oído ni leído nunca que una lectora de romántica, entre otros géneros, se meta con los demás por leer novela negra o clásicos rusos…

    En fin, de momento mis ojitos aguantan sin gafas, pero intuyo que en algún momento las necesitaré, y si no, me compraré unas sin graduar, que ponerse las gafas y meterse de lleno en un libro me parece un ritual estupendo, y muy de lector!

    Un abrazo

    S

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Hola, Sara, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Me encanta tu teoría del cachondeo, te la tomo prestada. Sí, el debate es recurrente y la verdad es que empieza a ser lamentable. Yo siempre digo que la comunidad de lectoras (y lectores, que también los hay) de romántica es excepcional y está compuesta por gente brillante, lista y, por encima de todo, tolerante con los demás. Ojalá nos tomaran como ejemplo en lugar de criticarnos.
      Un fuerte abrazo.

      Por cierto, cuando quieras te presto mis gafas “viejas” 😉

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  7. Raquel
    mayo 15, 2015

    Jajaja, eso es gente que se aburre mucho, no tiene nada que hacer y, en lugar de aprovechar el tiempo leyendo un libro, se dedica a “opinar” y “aconsejar”. Ese día te tocó a ti, que estabas en el parque, como mañana le puede tocar a otra pobre que esté aparcando y le diga cómo ha de hacerlo.

    Estos son los del “dale, dale, endereza, tira, ahí, ¡para!, ¡para!” y terminan por golpearte el coche con la mano…

    En estos casos, para no bajarme con los ojos llameantes y perder los papeles, trato de contarme a mí misma que esto se debe a que la crisis y, como consecuencia, la caída del sector de la construcción (o al revés, qué sé yo) han dejado a este tipo de personas sin obras que comentar…

    En cuanto a la mala imagen de la novela romántica, pues… sí, y se me ocurren unos cuantos motivos, porque esto no viene de ahora sino que parece ser un pensamiento arraigado. Y creo, con todo respeto, que parte de la culpa es nuestra, de quienes leemos romántica y de quienes a lo largo del tiempo la han escrito. Por eso, está en nuestras manos, más que en las de cualquier otro, cambiar eso.

    ¡Gracias por la entrada! Se te echaba de menos…

    Un abrazo

    PD. Si se comercializasen unas gafas como las de Ágata y Olivia, las Google Glass no tendrían nada que hacer.
    PD2. Terminada y muy disfrutada Fuera de juego, he de lanzar de nuevo una pregunta al mundo, ¿qué les pasa a los personajes masculinos de Anna Casanovas con los móviles, correos y otros medios de comunicación? 😉
    PD3. Si me llevo un libro al parque con mi sobrino, me quitan al niño y no me entero.
    PD4. Y gafas no uso, solo las de sol, que “mitigan” un poco la realidad. De lejos, no veo bien, ¿pero para qué preocuparme de lo que está por llegar? Y de cerca, creo que veo demasiado…

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  8. Bona
    mayo 16, 2015

    Fuera de mi blog, no suelo recomendar libros porque reconozco que mi gusto es muy particular. Pero sí que puedo comentar qué me ha gustado más y qué menos. Eso sí, nunca en plan “tienes que leer esto sin falta”.
    Admito que, a veces, yo misma me sorprendo con prejuicios, cuando veo que la gente se entusiasma con cosas que yo no entiendo. Me ha pasado con Dan Brown, Paulo Coelho y unas cuantas autoras de romántica cuyo nombre omitiré. Pero me pregunto sólo cómo puede haber gente que le guste, nunca me atrevería a abordar a un lector de esos en la calle o afearles sus gustos.
    Reconozco que a mi nadie me ha dicho nunca nada parecido. Quizá porque quien me conozca como lectora sabe que leo de todo. Mis amigos y conocidos, con los que puedo hablar de cosas como los méritos relativos de Cicerón y Tácito, o cuál de las novelas de Philip Roth preferimos, no dicen nada cuando comento que, además, leo novela romántica. No puedo saber lo que piensan, pero no me dicen que por qué no leo “cosas serias”.

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  9. rayanejp
    mayo 17, 2015

    Para mi esta ha sido uns de las mejores entradas que has escrito en este blog y te doy las gracias por hacerlo. Me encanta que tus hijas se pongas gafas de leer, que encuentren una respuesta tan fácil e inocente a la ignorancia y los prejuicios de un adulto y que sigas siendo como eres a pesar de las veces que has tenido que aguantar a personas como el señor P. Yo también seguiré leyendo lo que me apetezca en cualquier rincón de la ciudad en el que me quede quieta más de 5 minutos. Y por cierto, me encanta tu dibujo ♡

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  10. Maricarmenmar
    mayo 22, 2015

    Holaaa!!! Me ha encantado tu post. Yo también uso gafas de leer y ojalá mi hijo las usara tanto como yo!!! El refrán dice: A palabras necias, oídos sordos… pues eso!!! Estoy enamorada de tu escritura. Sin duda alguna todo lo q publiques leeré. Ojalá te pueda conocer en la feria del libro de Madrid. Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchísimas gracias, Mari Carmen, eres un sol. Gracias por los ánimos y por pasarte por aquí y siempre, siempre, siempre, gracias por leerme.
      Vamos a llevar gafas de leer y a ser “sordas” toda la vida.
      Besos.
      (perdón por el súper y vergonzoso retraso en contestar)

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  11. Virginia Sendino Bernal
    mayo 26, 2015

    Hola Anna. Yo también soy bastaaaaante miope, jeje, un topillo como digo yo. Las gafas de leer son geniales, ojala todo el mundo tuviese unas. Mis hijos son aun pequeños, pero espero que las empiecen a usar bien pronto.
    En cuanto a la romántica…pues como tu dices, para desgracias ya está el día a día y el telediario….yo últimamente con los libros, al igual que las películas no me apetece nada “serio”. Y al que no le guste, que no mire.
    Me encantan tus novelas. Sigue haciendo lo que haces.
    Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Gracias, Virginia, y mil perdones por el retraso en contestar. Espero que tu miopía no se cure nunca 😉
      Seguro que tus hijos serán unos lectores estupendos.
      Besos.

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  12. Marta
    agosto 10, 2015

    Donde voy yo, me acompaña un libro (si llevo sola a mi hijo al parque no, porque me las lía en 1 segundo y no me puedo centrar). Cuando alguien me ha juzgado por leer novela romántica mi respuesta ha sido siempre la misma ” La lectura hace que desconecte del mundo real y en esos momentos de paz soy feliz. Si quisiera penas solamente tendría que encender la televisión y ver el telediario o escuchar las noticias por la radio”
    Me gusta la intriga, me gusta el suspense, las novelas policíacas… pero soy una enamorada de la novela romántica.
    Un saludo de:
    “Una que si compra libros y los luce con orgullo”
    PD: Nora Roberts nunca decepciona y el libro “El coleccionista” me encantó como todo lo que he leido de ella hasta el momento

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Esta entrada fue publicada en mayo 12, 2015 por en El Club de los Adictos Literarios, Mi inspiración, Mis novelas y etiquetada con , .

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Tal día como hoy en 1816 nacía Charlotte Brönte en Yorkshire, Inglaterra, y mis estanterías y mi vida literaria (mi vida en general) no serían lo mismo sin ella. “Jane Eyre” es una de mis novelas preferidas de todos los tiempos (si habéis leído “Herbarium” seguro que os habéis dado cuenta 🙃), pero también os recomiendo muchísimo “Shirley” y “Villette”, de esta última os dejo una cita. Las dos son muy revolucionarias, feministas y fascinantes. {“My inner self moved; my spirit shook its always-fettered wings half loose. I had a sudden feeling as if I, who never yet truly lived, were at last about to taste life.”} #Villette ❤️ #OTD #CharlotteBrontë #JaneEyre #TodoElMundoDeberíaLeerJaneEyre 🐦 #UnaDeMisEstanterías 📚 Los 🐘 se vinieron con nosotros de Sri Lanka #MiOtraNovelaPreferidaDelMundoMundialSaleEnMiPróximoLibro 🙃
Me cuesta mucho reírme con los libros (y con las películas) y con este me reí cuatro veces en voz alta. Agata dice que las contó y Marc asegura que tenemos que guardar este libro en casa para “la posteridad” 🙄. En fin, que lo menos que puedo hacer es incluirlo en la colmena de libros y retomar así este proyecto (que estos días he tenido abandonado porque he estado escribiendo mucho -aunque también he leído-). 🎩 “Seguro de amor” de Earl Derr Biggers (traducción de Ismael Attrache y Carmen Francí). 🎩 ¿De qué va? Es como leer “Con faldas y a lo loco” mezclado con “Historias de Filadelfia”. Lord Harrowby, un noble inglés, acude a las oficinas de la aseguradora Lloyd’s de Nueva York para asegurar su boda con Cynthia Meyrick, una rica heredera norte americana. Es decir, si la boda, que tiene que celebrarse al cabo de una semana, no se produce -y no es por culpa suya- la aseguradora tendrá que pagarle mucho dinero. Aunque parece una locura, firman el seguro y la compañía manda a uno de sus empleados, Dick Minot, a vigilar que todo salga bien. Y todo es un desastre; Dick conoce a la futura novia en un tren por casualidad y se enamora de ella, hay periodistas borrachos, cocodrilos, ladrones de joyas, ex esposas furiosas, hermanos desaparecidos, nobles desquiciados, barcos robados, hoteles caóticos... un completo y divertidísimo caos. Y es romántica. 🎩Una escena que me gusta (Dick y Cynthia hablan de libros) {-Gracias. ¿De veras estaba tan aburrida? -Sí. Este libro tiene la culpa -le tendió una novela. -¿Qué le pasa? -Oh, es uno de esos libros en los que el héroe y la heroína están todo el rato “mirándose mutuamente a los ojos” y adivinándose el pensamiento. Pero el lector no adivina nada. Acababa de llegar a un momento de ésos. -Pero ¿no sucede así en la vida real? Cuándo la gente se mira a los ojos, ¿no se adivina el pensamiento?} #SeguroDeAmor #UnaColmenaDeLibros 📚 #BeeAReader 🐝 #10de52 #DiálogosIngeniososATuttiPlen #NovelasALasQueNoLesSobraNiUnaPágina #NovelasRománticasQueNoLoParecen #EstaNovelaSePublicóEn1914 😳 #YoVeoACaryGrantHaciendoDeDick 😏 #Bookstagram Decidme que vosotros también tenéis uno de estos ceniceros con monedas que nunca atináis a utilizar 🤦🏼‍♀️
“El universo en tus ojos” es hoy Kindle Flash (tenéis el enlace directo en el perfil). El título está sacado de un verso de Romeo y Julieta, pero os aseguro que acaba bien, yo hace tiempo decidí que para dramas ya está la vida. Si os apetece leerla en ebook, hoy la tenéis a un precio estupendo gracias al señor o señora Amazon que no sé cómo decide estas cosas. Si sois de leer en papel (como yo), podéis encontrarla o encargarla en vuestra librería habitual (el señor o la señora Amazon no es ni de lejos tan buena gente). 🌃¿De qué va? La novela transcurre en Little Italy, Nueva York, y Chicago a partir de 1926. Nick Valenti es hijo de emigrantes italianos y quiere estudiar y mantenerse alejado de la mafia y del restaurante de su padre. De pequeño conoce “por accidente” a Juliet, hija única del fiscal irlandés involucrado en el equipo que creó la policía para perseguir y eliminar la mafia, y se hacen amigos en secreto. Esa amistad se convierte en algo más al llegar a la adolescencia y de mayores, cuando creen que escaparán a su destino, sucede algo terrible. Nick se convierte en algo que había jurado no ser, aunque la realidad es mucho más compleja de lo que había creído de pequeño y tras el arresto de Al Capone la situación está cambiando en la ciudad; el bien y el mal está de parte de ambos bandos o, quizá, de ninguno. Y Juliet... Juliet murió para Nick y se supone que la muerte es para siempre (esto no es un spoiler, os lo prometo) 🌃Una frase {No necesito vivir diez vidas para saber que la única que tengo quiero vivirla contigo. No podemos escondernos del mundo, Nick. Quizá no sepa nada, pero sé que si nos quedamos encerrados aquí para siempre acabaríamos perdiéndonos.} #ElUniversoEnTusOjos 💞 #NickYJuliet #OTP #KindleFlash #TrilogíaLittleItaly #EsComoLosIntocablesDeElliotNessConBesosYMuchoMás 😏 #ElSeñorOLaSeñoraAmazonTienenDetallesDeVezEnCuando ☺️ #ManerasDeEmpezarUnLunes 💃 #YoSoyDeLeerEnPapel 📖 #PeroLosEbooksMeCaenSimpáticos 📱 #YVanBienParaElBolsilloYParaQueNoTeEchenDeCasa 📚 #MiDespachoEsRosa 💗
Esta semana en la que hay gente de vacaciones, gente trabajando y el mundo en general se ha vuelto loco voy a proponeros una serie de lecturas optimistas a ver si así consigo no perder la cabeza con los capítulos que estoy escribiendo -tal vez sea demasiado tarde para evitarlo- y de paso seguir adelante com mi proyecto de la colmena de libros. 🌵”Eleanor Oliphant está perfectamente” de Gail Honeyman (traducción de Julia Osuna Aguilar) 🌵¿De qué va? Eleanor tiene 29 años, trabaja de administrativa, no tiene vida social porque no sabe interactuar con la gente y se pasa los fines de semana sola, hablando con su planta, y bebiendo vodka (seguid leyendo, os prometo que es un libro muy optimista). Un día Eleanor se cruza con un chico, descubre que es cantante y decide que tiene que cambiar de vida para “ser normal”, conocerle y enamorarse. Casi al mismo tiempo, Eleanor y Raymond, un compañero de trabajo, salvan a un señor mayor de morir en medio de la calle y a raíz de este incidente se hacen amigos. Esta novela no es romántica, es la historia de lo difícil que es ser valiente, de lo solos que podemos llegar a estar y de lo maravilloso que es conocer a gente que se pone de nuestro lado sin esperar nada a cambio. Eleanor es una protagonista espectacular. 🌵Una escena que me gusta (Raymond acaba de regalarle un globo) {-¿Qué se supone que es? ¿Es un... un queso? -Es Bob Esponja, Eleanor. ¿Bob Esponja Pantalones Cuadrados? ¡Una esponja de baño semihumana con unas paletas enormes que vendían como si fuera de lo más normal! Llevo toda la vida oyendo a la gente decir que soy rara pero, la verdad, cuando veo este tipo de cosas, comprendo que en realidad soy relativamente normal.} #EleanorOliphantEstáPerfectamente #UnaColmenaDeLibros 📚 #BeeAReader 🐝 #9de52 #LeerEnSemanaSanta #DePequeñaVeíaBenHur 🐎 😏 #LibrosConProtagonistasSorprendentes #YaNoSeHacenPelisDeSemanaSantaComoLasDeAntes 😂 #ElLibroQueEstoyEscribiendoNoAcabaráConmigo 💪🏻 #EsMiNuevoMantra #MeMetoSolaEnUnosLíos 📎Los primeros capítulos son un poco “raros”, creo que la autora lo hace adrede, pero si os animáis a leerlo seguid, acaba teniendo sentido, y veréis que después Eleanor os conquistará.
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