Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

Gafas de leer, gafas para vivir

Llevo semanas pensando en que quiero y necesito escribir un post, me prometí que escribiría como mínimo dos veces al mes (para mantener mi cordura y otras cosas sin importancia) y casi sin enterarme han pasado dos meses. Al parecer, los días siguen durando veinticuatro horas y yo cada vez soy más lenta. Lo lógico sería que ahora te contase qué he estado haciendo estas últimas semanas, en qué he estado y estoy trabajando y que he publicado una novela corta, “Fuera de juego”, para cerrar la serie que empecé con “Las reglas del juego”. Pero como la lógica nunca ha sido mi fuerte voy a escribir sobre otra cosa.

Voy a escribir sobre las gafas de leer.

Las gafas de leer no son unas gafas “normales”, no son las gafas que se utilizan para corregir la miopía, el astigmatismo o la vista cansada. Las gafas de leer son las que llevamos todos los que leemos, es el modo en que tenemos de vivir y de enfrentarnos a lo que nos sucede.

Te cuento cómo empecé a darme cuenta de que las gafas leer existen. Yo soy miope, muy miope, siempre llevo gafas o, en su defecto, lentillas. En casa suelo llevar gafas y mis hijas, Ágata y Olivia, un día llegaron a la conclusión de que ellas, para leer, también tenían que usar gafas. Una deducción completamente lógica, vamos. La cuestión es que no pararon hasta conseguir unas monturas sin cristales y desde entonces se las ponen siempre que leen o cuando juegan a escribir o a ser profesoras. Y se las ponen mucho porque leen y juegan mucho.

La semana pasada estábamos las tres en un parque con tres libros adecuados a nuestras edades y gustos. Ágata leía “El club de los cinco”, Olivia “Voy a comedte” y yo “El coleccionista” (o lo intentaba porque en realidad acabé leyendo los libros infantiles con ellas dos). Ágata y Olivia dejaron los libros y fueron a los columpios, creo que montaron una tienda de arena espectacular bajo el tobogán y yo, por fin, pude leer. Y allí estaba yo, intentando meterme en la historia de Nora Roberts, cuando llegó un señor del pueblo, un conocido. Vivo en un pueblo “de toda la vida” y eso tiene sus ventajas y algún que otro inconveniente, como por ejemplo que la gente opina muy libremente sobre tus aficiones literarias.

Los libros del parque

Los libros del parque

Pues bien, el señor P, después de decirme lo mayores que estaban las niñas y la mala cara que tenía yo, desvió la vista hacia el libro y sonrió. Voy a repetir aquí, más o menos, la conversación. Digo más o menos porque sucedió hace unos días y no sé si me dejaré algo:

-¿Tú eres la que escribe, no?

(El “la que escribe” hace referencia a mis hermanas, en el pueblo a menudo se lían con nosotras y nuestras profesiones).

-Sí, soy yo.

(Me preparé para el ataque)

-Mi hija ha leído varios libros tuyos -(suspiré aliviada)-. La tenías muy enganchada.

-Gracias.

(Él no parecía estar muy impresionado por mi “hazaña”)

-¿Qué estás leyendo?

Le dejé el libro y deduje que no sabía qué escribo.

-Uy, yo no leo estas cosas-. Arrugó las cejas al leer la contraportada-. No me gustan las novelas románticas.

-¿Y qué lee?

(Aquí me puse valiente)

-Uy, nada. Hace años que no cojo un libro. Pero veo que tú sí, ¿a quién se le ocurre traer un libro al parque?

-A mí.

-Pues ya puestos, ¿por qué no lees algo serio?

En este punto apareció Olivia y me pidió que fuese a la tienda de arena a comprar unas pizzas y me fui feliz (y di gracias al Dios de las bibliotecas por evitar que mandase a ese señor a paseo).

Después, en casa, cuando recordé la conversación me dije a mí misma que no servía de nada enfadarme. Recurrí a todos los argumentos: 1) ese señor no sabe de qué habla, 2) la literatura romántica es un género literario como cualquier otro, 3) la vida es demasiado corta para leer libros que me depriman (por muchos nóveles que ganen). Llegué incluso a hacer un dibujo sobre ello. Este.

leo lo que quiero

leo lo que quiero

Lo mejor de esta historia es, sin embargo, lo que sucedió ayer. Estaba contándole todo esto a una de mis mejores amigas cuando Ágata me oyó y se nos acercó, y nos dijo:

-Lo que pasa, mama, es que ese señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde.

Ágata se fue corriendo a jugar con Olivia y con la hija de mi amiga. No tuve tiempo de decirle que tal vez ese señor no necesite gafas para leer. Pero lo que sí necesita sin duda alguna son gafas para vivir.

La gente que lee, nosotros, vivimos mil y una vidas, las nuestras y las de los libros que nos acompañan. No solo eso, también podemos vivir más, de un modo más complicado e intenso. Hay momentos en nuestro día a día, quizá momentos absurdos, en que alguien dice una frase que te hace pensar en la última novela que has leído y de repente dejas de estar haciendo cola en el súper y te encuentras en medio de un montaña escocesa rodeada de soldados ingleses. Las personas que leemos podemos meternos en la piel de otras personas con mayor facilidad, sentimos más y probablemente somos más dramáticos, pero siempre somos respetuosos y no juzgamos los gustos de los demás.

Así que sí, seguiré llevando libros al parque y a la playa, a los restaurantes y a las salas de espera. Seguiré dejando que Ágata y Olivia se pongan “gafas de leer” y que defiendan tanto a princesas como a dragones, como a lobos que no saben hablar o a niñas que quieren ser brujas. Yo seguiré leyendo lo que me dé la gana, sin límite y sin freno, y seguiré intentado escribir.

Vivan las gafas de leer y las gafas de vivir ♥

ilustración de Mye Lim

ilustración de Mye Lim

¿Tú también llevas gafas de leer? ¿Vas por el mundo cuestionando los gustos literarios (o cualquier otra clase de gustos) de los demás o te dedicas a recomendar libros como si no hubiese un mañana?

 

 

 

 

 

 

16 comentarios el “Gafas de leer, gafas para vivir

  1. Montserrat
    mayo 12, 2015

    ¡¡Hola Anna!! Quina alegria 🙂

    Llevaba semanas esperando el post (pero sin presiones). Ahora entiendo mucho mejor el dibujo sobre atizar con el bolso al próximo que te “recomiende” leer algo serio. Con lo bonito que es leer y ver a gente leyendo. Da igual lo que lean los demás. Una cosa es comentar, muy educadamente, que hasta ese momento de ese género y/o libro no has leído nada. Quizás más adelante lo hagas. Lo más importante para mi es que la gente lea.

    Lo mejor la respuesta de Ágata. Sensacional. “No sabe lo que se pierde”. Por suerte nosotras si valoramos una novela (y por extensión una novela romántica) como el tesoro que es.

    En mi caso las gafas que uso son para leer y para poder resistir mejor frente a la pantalla del ordenador del trabajo, mi portátil cuando lo utilizo, la del móvil, la tele. Bueno mis gafas son escudos frente a las pantallas. Y también para leer pero entonces pasan a ser ventanas 🙂

    Un abrazo muy fuerte y gracias por tu post.

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  2. salana
    mayo 12, 2015

    Hace un tiempo una amiga me pidió un libro pero me dijo especificamente ” que no queria ninguna de las pasteladas que leía yo”. Me dieron ganas de decirle que fuera a la biblioteca y así escogia el libro que quisiese.

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  3. Jeannette
    mayo 12, 2015

    Hola Anna! me gusto mucho tu post y tal como Ágata dijo “el señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde” y mucha falta le hacen.
    Leer es abrir el universo y como me gusta tener aventuras ahí.
    Un gran abrazo

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  4. Maria
    mayo 12, 2015

    Hola Anna, me ha encantado tu post. yo llevo gafas para leer y me encantan las novelas románticas y a quien no les gusten q les den, ellos se lo pierden, somos unas incomprendidas pero no por eso hay q dejarse avasallar, yo seguiré leyendo este tipo de novelas porque me hacen soñar, por cierto el libro q estabas leyendo de Nora Robert, me gustó mucho y los tuyos son maravillosos, sigue así.

    Un abrazo.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchas gracias, María, no solo por pasarte por aquí y comentar sino también por no dejarte avasallar. Coincido contigo, soñar es un privilegio, un tesoro que tenemos las personas a las que nos gusta leer y vamos a cuidarlo. Ya he terminado el libro de Nora Roberts, no es el más romántico que me he leído, pero Nora es una maestra y todos sus libros tienen algo especial.
      Otro abrazo para ti y, bueno, me hace mucha ilusión que me leas ^.^

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  5. Mary Carmen Garcia
    mayo 13, 2015

    Desde que empece en serio a devorar libros es cuando tuve que ponerme gafas porque ya no veia las letras, y gracias a ellas sigo con mi libromania, y sigo leyendo mucha romantica, alguna vez Anna has pensado escribir ambientandote en Escocia?
    Me gusta mucho tu manera de narrar, es muy amena y siempre consigues enganchar al lector desde el principio.

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  6. Sara
    mayo 13, 2015

    Me hace gracia eso de “leer algo serio”, ¿qué pasa?, ¿que las escritoras de novela romántica lo hacen por cachondeo?, ¿las lectoras nos partimos el pecho a cada momento?
    Este debate es recurrente y siempre en contra de la romántica, digo, todos atacando este género, ¿serán todos ellos bastante intolerantes?, porque no he oído ni leído nunca que una lectora de romántica, entre otros géneros, se meta con los demás por leer novela negra o clásicos rusos…

    En fin, de momento mis ojitos aguantan sin gafas, pero intuyo que en algún momento las necesitaré, y si no, me compraré unas sin graduar, que ponerse las gafas y meterse de lleno en un libro me parece un ritual estupendo, y muy de lector!

    Un abrazo

    S

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Hola, Sara, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Me encanta tu teoría del cachondeo, te la tomo prestada. Sí, el debate es recurrente y la verdad es que empieza a ser lamentable. Yo siempre digo que la comunidad de lectoras (y lectores, que también los hay) de romántica es excepcional y está compuesta por gente brillante, lista y, por encima de todo, tolerante con los demás. Ojalá nos tomaran como ejemplo en lugar de criticarnos.
      Un fuerte abrazo.

      Por cierto, cuando quieras te presto mis gafas “viejas” 😉

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  7. Raquel
    mayo 15, 2015

    Jajaja, eso es gente que se aburre mucho, no tiene nada que hacer y, en lugar de aprovechar el tiempo leyendo un libro, se dedica a “opinar” y “aconsejar”. Ese día te tocó a ti, que estabas en el parque, como mañana le puede tocar a otra pobre que esté aparcando y le diga cómo ha de hacerlo.

    Estos son los del “dale, dale, endereza, tira, ahí, ¡para!, ¡para!” y terminan por golpearte el coche con la mano…

    En estos casos, para no bajarme con los ojos llameantes y perder los papeles, trato de contarme a mí misma que esto se debe a que la crisis y, como consecuencia, la caída del sector de la construcción (o al revés, qué sé yo) han dejado a este tipo de personas sin obras que comentar…

    En cuanto a la mala imagen de la novela romántica, pues… sí, y se me ocurren unos cuantos motivos, porque esto no viene de ahora sino que parece ser un pensamiento arraigado. Y creo, con todo respeto, que parte de la culpa es nuestra, de quienes leemos romántica y de quienes a lo largo del tiempo la han escrito. Por eso, está en nuestras manos, más que en las de cualquier otro, cambiar eso.

    ¡Gracias por la entrada! Se te echaba de menos…

    Un abrazo

    PD. Si se comercializasen unas gafas como las de Ágata y Olivia, las Google Glass no tendrían nada que hacer.
    PD2. Terminada y muy disfrutada Fuera de juego, he de lanzar de nuevo una pregunta al mundo, ¿qué les pasa a los personajes masculinos de Anna Casanovas con los móviles, correos y otros medios de comunicación? 😉
    PD3. Si me llevo un libro al parque con mi sobrino, me quitan al niño y no me entero.
    PD4. Y gafas no uso, solo las de sol, que “mitigan” un poco la realidad. De lejos, no veo bien, ¿pero para qué preocuparme de lo que está por llegar? Y de cerca, creo que veo demasiado…

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  8. Bona
    mayo 16, 2015

    Fuera de mi blog, no suelo recomendar libros porque reconozco que mi gusto es muy particular. Pero sí que puedo comentar qué me ha gustado más y qué menos. Eso sí, nunca en plan “tienes que leer esto sin falta”.
    Admito que, a veces, yo misma me sorprendo con prejuicios, cuando veo que la gente se entusiasma con cosas que yo no entiendo. Me ha pasado con Dan Brown, Paulo Coelho y unas cuantas autoras de romántica cuyo nombre omitiré. Pero me pregunto sólo cómo puede haber gente que le guste, nunca me atrevería a abordar a un lector de esos en la calle o afearles sus gustos.
    Reconozco que a mi nadie me ha dicho nunca nada parecido. Quizá porque quien me conozca como lectora sabe que leo de todo. Mis amigos y conocidos, con los que puedo hablar de cosas como los méritos relativos de Cicerón y Tácito, o cuál de las novelas de Philip Roth preferimos, no dicen nada cuando comento que, además, leo novela romántica. No puedo saber lo que piensan, pero no me dicen que por qué no leo “cosas serias”.

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  9. rayanejp
    mayo 17, 2015

    Para mi esta ha sido uns de las mejores entradas que has escrito en este blog y te doy las gracias por hacerlo. Me encanta que tus hijas se pongas gafas de leer, que encuentren una respuesta tan fácil e inocente a la ignorancia y los prejuicios de un adulto y que sigas siendo como eres a pesar de las veces que has tenido que aguantar a personas como el señor P. Yo también seguiré leyendo lo que me apetezca en cualquier rincón de la ciudad en el que me quede quieta más de 5 minutos. Y por cierto, me encanta tu dibujo ♡

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  10. Maricarmenmar
    mayo 22, 2015

    Holaaa!!! Me ha encantado tu post. Yo también uso gafas de leer y ojalá mi hijo las usara tanto como yo!!! El refrán dice: A palabras necias, oídos sordos… pues eso!!! Estoy enamorada de tu escritura. Sin duda alguna todo lo q publiques leeré. Ojalá te pueda conocer en la feria del libro de Madrid. Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchísimas gracias, Mari Carmen, eres un sol. Gracias por los ánimos y por pasarte por aquí y siempre, siempre, siempre, gracias por leerme.
      Vamos a llevar gafas de leer y a ser “sordas” toda la vida.
      Besos.
      (perdón por el súper y vergonzoso retraso en contestar)

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  11. Virginia Sendino Bernal
    mayo 26, 2015

    Hola Anna. Yo también soy bastaaaaante miope, jeje, un topillo como digo yo. Las gafas de leer son geniales, ojala todo el mundo tuviese unas. Mis hijos son aun pequeños, pero espero que las empiecen a usar bien pronto.
    En cuanto a la romántica…pues como tu dices, para desgracias ya está el día a día y el telediario….yo últimamente con los libros, al igual que las películas no me apetece nada “serio”. Y al que no le guste, que no mire.
    Me encantan tus novelas. Sigue haciendo lo que haces.
    Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Gracias, Virginia, y mil perdones por el retraso en contestar. Espero que tu miopía no se cure nunca 😉
      Seguro que tus hijos serán unos lectores estupendos.
      Besos.

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  12. Marta
    agosto 10, 2015

    Donde voy yo, me acompaña un libro (si llevo sola a mi hijo al parque no, porque me las lía en 1 segundo y no me puedo centrar). Cuando alguien me ha juzgado por leer novela romántica mi respuesta ha sido siempre la misma ” La lectura hace que desconecte del mundo real y en esos momentos de paz soy feliz. Si quisiera penas solamente tendría que encender la televisión y ver el telediario o escuchar las noticias por la radio”
    Me gusta la intriga, me gusta el suspense, las novelas policíacas… pero soy una enamorada de la novela romántica.
    Un saludo de:
    “Una que si compra libros y los luce con orgullo”
    PD: Nora Roberts nunca decepciona y el libro “El coleccionista” me encantó como todo lo que he leido de ella hasta el momento

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Esta entrada fue publicada en mayo 12, 2015 por en El Club de los Adictos Literarios, Mi inspiración, Mis novelas y etiquetada con , .

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🎶 Sing me a song of a lass that is gone Say, could that lass be I? 🎶 #Outlander Hola desde Escocia 🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿 🙋🏼‍♀️. Confieso que solo he visto la primera temporada de Outlander -sufrí mucho-, pero desde que llegamos a las Highlands oigo la canción de la serie en bucle en mi cabeza, claro que Agata busca escenas de Harry Potter por todos lados y Olivia dice que está en el bosque de Maleficent o en el de unos cuentos que lee ahora de animales mágicos un poco raros 🤷🏼‍♀️, así que todo bien dentro de nuestra normalidad. Marc bastante tiene con conducir por el otro lado y con trazar las distintas rutas de este viaje, y con hacernos parar cada segundo para hacer fotos (nos quejamos mucho, pero luego nos encanta tener tantas. No se lo digáis 🤫) Otra confesión, las novelas de higlanders no son mis preferidas, aunque sin duda entiendo de dónde sacan la inspiración y buscaré unas cuantas cuando vuelva 🌿 #LaNormalidadEstáSobrevalorada #VacacionesDeSemanaSanta #Highlands #Scotland 💚#VisitScotland #MeEncantaCómoHablaEstaGente 🤩#ViajarConNiñasQueLeen 🤓 #EnNuestrasMaletasHayMásLibrosQueZapatos 📚 (práctico no es, pero no lo cambiaría por nada)
Ayer fui a renovarme el d.n.i y el pasaporte y cuando la señora agente me pidió que colocase el dedo índice en la máquina esa que guarda las huellas la lié. Al parecer no tengo huellas dactilares en casi ningún dedo de las dos manos, la señora no podía creérselo (y Marc y Agata, que estaban allí, tampoco). Me pusieron crema hidratante para ver si así “salía algo” y nada. La señora me preguntó entonces, “¿pero usted a qué se dedica que se le han gastado las huellas a esta edad?” a lo que Marc respondió que “era asesina a sueldo pero está retirada”. La señora, que estuvo brillante, lo miró y le respondió muy seria que no podía decir esas cosas en una comisaría de policía. Luego me guiñó un ojo y me dijo “en serio, ¿usted a qué se dedica?”. Le respondí y tras escucharme, ella y otro agente llegaron a la conclusión que se me han gastado las huellas de tanto teclear. Os juro que es verdad (aunque mi abuela decía que no se jura nunca). Al parecer hay personas muy mayores a las que les pasa lo mismo. o casos de gente que ha sufrido alguna enfermedad grave, que por suerte no es mi caso. ➡️ Esta tarde participo en una charla junto con otras escritoras en la BookCon de Barcelona (dejo info en comentarios) sobre “qué es escribir” y supongo que empezaré con esto. ❤️ Entre “Nadie como tú” y “Buenas Intenciones” hay 10 años y 20 libros, así que supongo que mi ausencia de huellas tiene sentido. Si me habéis acompañado en este viaje, en todo o en alguna parte, gracias. Estoy segura de que aún me quedan muchos caminos por descubrir. (Al final me encontraron media huella en el dedo medio y grabaron la información en el chip para que no tenga problemas en los aeropuertos 😅) #LoQueNoMePaseAMí #LlamadmeNikita 🗡 #CómoPasaElTiempo #MisLibros📚❤️ #CómoHemosCambiado 📕📗📙#YaVeréisElDíaQueTengaQueIrEnAvión 🤦🏼‍♀️ #EscribirEsMásPeligrosoDeLoQueParece 😏 #BookLove #BookNerd
Tenemos una estantería nueva en el comedor, en principio tenía que servir para libros de Agata y Olivia y estar en su habitación, pero no medí bien ni la pared, ni la caja de la persiana, ni la ventana ni los escritorios. Vaya, que no medí nada y confié en la suerte... y ahora tenemos la típica y famosa estantería blanca del señor IKEA en el comedor (llena de libros “de mayores”) y el precioso cojín que me hizo mi madre queda perfecto encima. Creo que lo de no medir no me ha salido del todo mal 🤷🏼‍♀️ Y no me veía capaz de desmontar la estantería, volver a meterla en la caja y devolverla al sádico de los muebles 🤫 #LaPróximaVezTomoMedidas 🤞🏻 La estantería ya está casi llena porque esos libros llevaban años en pilas en el suelo de mi despacho 🤦🏼‍♀️. Luego mis hijas van a casa de gente que no tiene ni un libro a la vista y vuelven entre confusas e intrigadas. #MiMadreEsUnaArtista 💖 #TengoElMejorCojínDelMundo #LOVE #crossstitch #Shelfie #Libros #Books #BookLove #LlenarLaCasaDeLibrosYDeHistorias 📚
Con los años que llevo dedicándome a la escritura una de las pocas afirmaciones que me atrevo a hacer sobre este trabajo es que cada historia es distinta, cada proyecto tiene su ritmo y requiere de un proceso de elaboración particular, pues bien, después de esta frase tan seria (y sincera), voy a confesar que llevo meses metida de lleno en la fase de “estoy perdiendo la cordura y si pudiera ir todo el día en pijama corrigiendo página tras página lo haría”. Si alguien dice que esto con el tiempo se vuelve más fácil, miente. Pero a pesar de la locura, me he acordado de buscar en mis estanterías los libros de romántica histórica en castellano que más me han gustado estos últimos meses, la contemporánea is coming (los ataques de ordenar también son habituales en esta parte del proceso 🤦🏼‍♀️). Y quién dice ordenar dice desordenar y llenar el suelo de pilas de libros que ahora quiero releer 😩. Aquí va la lista de libros de la foto: •”La magia del corazón” de Nuria Llop: Madrid, mediados siglo XVII, una misteriosa baraja de plata, una doncella muy inteligente y un haragán -fan de esta palabra- muy seductor que la llama erizo en su mente. •”El último baile” de Marisa Sicilia: Viena, 1952, una historia de amor muy complicada y arriesgada. •”Detrás de tu mirada” Adriana Rubens: Inglaterra, finales siglo XIX, una mujer periodista, un hombre con un pasado complejo y Jack el Destripador. •”El corazón de la banshee” de Raquel de la Morena: Irlanda, principios siglo XIX, una banshee y un amor que puede significar la muerte. •”El Indiano” de María Montesinos: Santander, finales siglo XIX y una joven que defiende la educación de las mujeres. •”La perla del agua” de Lola P. Nieva: piratas en la costa de Oropesa, principios s.XVI, y “viajes en el tiempo”. Todas estas novelas me han gustado mucho, las pinceladas que he escrito no les hacen justicia. Mi preferida es “La magia del corazón”, os las recomiendo todas de ❤️ #LaMagiaDelCorazón #ElÚltimoBaile #DetrásDeTuMirada #ElCorazónDeLaBanshee #ElIndiano #LaPerlaDelAgua #RománticaHistóricaEnCastellano #BookStack #BookLove #FebreroMonAmour ❤️ #AlgúDíaActualizaréGoodReads 🤦🏼‍♀️
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