Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

Gafas de leer, gafas para vivir

Llevo semanas pensando en que quiero y necesito escribir un post, me prometí que escribiría como mínimo dos veces al mes (para mantener mi cordura y otras cosas sin importancia) y casi sin enterarme han pasado dos meses. Al parecer, los días siguen durando veinticuatro horas y yo cada vez soy más lenta. Lo lógico sería que ahora te contase qué he estado haciendo estas últimas semanas, en qué he estado y estoy trabajando y que he publicado una novela corta, “Fuera de juego”, para cerrar la serie que empecé con “Las reglas del juego”. Pero como la lógica nunca ha sido mi fuerte voy a escribir sobre otra cosa.

Voy a escribir sobre las gafas de leer.

Las gafas de leer no son unas gafas “normales”, no son las gafas que se utilizan para corregir la miopía, el astigmatismo o la vista cansada. Las gafas de leer son las que llevamos todos los que leemos, es el modo en que tenemos de vivir y de enfrentarnos a lo que nos sucede.

Te cuento cómo empecé a darme cuenta de que las gafas leer existen. Yo soy miope, muy miope, siempre llevo gafas o, en su defecto, lentillas. En casa suelo llevar gafas y mis hijas, Ágata y Olivia, un día llegaron a la conclusión de que ellas, para leer, también tenían que usar gafas. Una deducción completamente lógica, vamos. La cuestión es que no pararon hasta conseguir unas monturas sin cristales y desde entonces se las ponen siempre que leen o cuando juegan a escribir o a ser profesoras. Y se las ponen mucho porque leen y juegan mucho.

La semana pasada estábamos las tres en un parque con tres libros adecuados a nuestras edades y gustos. Ágata leía “El club de los cinco”, Olivia “Voy a comedte” y yo “El coleccionista” (o lo intentaba porque en realidad acabé leyendo los libros infantiles con ellas dos). Ágata y Olivia dejaron los libros y fueron a los columpios, creo que montaron una tienda de arena espectacular bajo el tobogán y yo, por fin, pude leer. Y allí estaba yo, intentando meterme en la historia de Nora Roberts, cuando llegó un señor del pueblo, un conocido. Vivo en un pueblo “de toda la vida” y eso tiene sus ventajas y algún que otro inconveniente, como por ejemplo que la gente opina muy libremente sobre tus aficiones literarias.

Los libros del parque

Los libros del parque

Pues bien, el señor P, después de decirme lo mayores que estaban las niñas y la mala cara que tenía yo, desvió la vista hacia el libro y sonrió. Voy a repetir aquí, más o menos, la conversación. Digo más o menos porque sucedió hace unos días y no sé si me dejaré algo:

-¿Tú eres la que escribe, no?

(El “la que escribe” hace referencia a mis hermanas, en el pueblo a menudo se lían con nosotras y nuestras profesiones).

-Sí, soy yo.

(Me preparé para el ataque)

-Mi hija ha leído varios libros tuyos -(suspiré aliviada)-. La tenías muy enganchada.

-Gracias.

(Él no parecía estar muy impresionado por mi “hazaña”)

-¿Qué estás leyendo?

Le dejé el libro y deduje que no sabía qué escribo.

-Uy, yo no leo estas cosas-. Arrugó las cejas al leer la contraportada-. No me gustan las novelas románticas.

-¿Y qué lee?

(Aquí me puse valiente)

-Uy, nada. Hace años que no cojo un libro. Pero veo que tú sí, ¿a quién se le ocurre traer un libro al parque?

-A mí.

-Pues ya puestos, ¿por qué no lees algo serio?

En este punto apareció Olivia y me pidió que fuese a la tienda de arena a comprar unas pizzas y me fui feliz (y di gracias al Dios de las bibliotecas por evitar que mandase a ese señor a paseo).

Después, en casa, cuando recordé la conversación me dije a mí misma que no servía de nada enfadarme. Recurrí a todos los argumentos: 1) ese señor no sabe de qué habla, 2) la literatura romántica es un género literario como cualquier otro, 3) la vida es demasiado corta para leer libros que me depriman (por muchos nóveles que ganen). Llegué incluso a hacer un dibujo sobre ello. Este.

leo lo que quiero

leo lo que quiero

Lo mejor de esta historia es, sin embargo, lo que sucedió ayer. Estaba contándole todo esto a una de mis mejores amigas cuando Ágata me oyó y se nos acercó, y nos dijo:

-Lo que pasa, mama, es que ese señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde.

Ágata se fue corriendo a jugar con Olivia y con la hija de mi amiga. No tuve tiempo de decirle que tal vez ese señor no necesite gafas para leer. Pero lo que sí necesita sin duda alguna son gafas para vivir.

La gente que lee, nosotros, vivimos mil y una vidas, las nuestras y las de los libros que nos acompañan. No solo eso, también podemos vivir más, de un modo más complicado e intenso. Hay momentos en nuestro día a día, quizá momentos absurdos, en que alguien dice una frase que te hace pensar en la última novela que has leído y de repente dejas de estar haciendo cola en el súper y te encuentras en medio de un montaña escocesa rodeada de soldados ingleses. Las personas que leemos podemos meternos en la piel de otras personas con mayor facilidad, sentimos más y probablemente somos más dramáticos, pero siempre somos respetuosos y no juzgamos los gustos de los demás.

Así que sí, seguiré llevando libros al parque y a la playa, a los restaurantes y a las salas de espera. Seguiré dejando que Ágata y Olivia se pongan “gafas de leer” y que defiendan tanto a princesas como a dragones, como a lobos que no saben hablar o a niñas que quieren ser brujas. Yo seguiré leyendo lo que me dé la gana, sin límite y sin freno, y seguiré intentado escribir.

Vivan las gafas de leer y las gafas de vivir ♥

ilustración de Mye Lim

ilustración de Mye Lim

¿Tú también llevas gafas de leer? ¿Vas por el mundo cuestionando los gustos literarios (o cualquier otra clase de gustos) de los demás o te dedicas a recomendar libros como si no hubiese un mañana?

 

 

 

 

 

 

16 comentarios el “Gafas de leer, gafas para vivir

  1. Montserrat
    mayo 12, 2015

    ¡¡Hola Anna!! Quina alegria 🙂

    Llevaba semanas esperando el post (pero sin presiones). Ahora entiendo mucho mejor el dibujo sobre atizar con el bolso al próximo que te “recomiende” leer algo serio. Con lo bonito que es leer y ver a gente leyendo. Da igual lo que lean los demás. Una cosa es comentar, muy educadamente, que hasta ese momento de ese género y/o libro no has leído nada. Quizás más adelante lo hagas. Lo más importante para mi es que la gente lea.

    Lo mejor la respuesta de Ágata. Sensacional. “No sabe lo que se pierde”. Por suerte nosotras si valoramos una novela (y por extensión una novela romántica) como el tesoro que es.

    En mi caso las gafas que uso son para leer y para poder resistir mejor frente a la pantalla del ordenador del trabajo, mi portátil cuando lo utilizo, la del móvil, la tele. Bueno mis gafas son escudos frente a las pantallas. Y también para leer pero entonces pasan a ser ventanas 🙂

    Un abrazo muy fuerte y gracias por tu post.

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  2. salana
    mayo 12, 2015

    Hace un tiempo una amiga me pidió un libro pero me dijo especificamente ” que no queria ninguna de las pasteladas que leía yo”. Me dieron ganas de decirle que fuera a la biblioteca y así escogia el libro que quisiese.

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  3. Jeannette
    mayo 12, 2015

    Hola Anna! me gusto mucho tu post y tal como Ágata dijo “el señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde” y mucha falta le hacen.
    Leer es abrir el universo y como me gusta tener aventuras ahí.
    Un gran abrazo

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  4. Maria
    mayo 12, 2015

    Hola Anna, me ha encantado tu post. yo llevo gafas para leer y me encantan las novelas románticas y a quien no les gusten q les den, ellos se lo pierden, somos unas incomprendidas pero no por eso hay q dejarse avasallar, yo seguiré leyendo este tipo de novelas porque me hacen soñar, por cierto el libro q estabas leyendo de Nora Robert, me gustó mucho y los tuyos son maravillosos, sigue así.

    Un abrazo.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchas gracias, María, no solo por pasarte por aquí y comentar sino también por no dejarte avasallar. Coincido contigo, soñar es un privilegio, un tesoro que tenemos las personas a las que nos gusta leer y vamos a cuidarlo. Ya he terminado el libro de Nora Roberts, no es el más romántico que me he leído, pero Nora es una maestra y todos sus libros tienen algo especial.
      Otro abrazo para ti y, bueno, me hace mucha ilusión que me leas ^.^

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  5. Mary Carmen Garcia
    mayo 13, 2015

    Desde que empece en serio a devorar libros es cuando tuve que ponerme gafas porque ya no veia las letras, y gracias a ellas sigo con mi libromania, y sigo leyendo mucha romantica, alguna vez Anna has pensado escribir ambientandote en Escocia?
    Me gusta mucho tu manera de narrar, es muy amena y siempre consigues enganchar al lector desde el principio.

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  6. Sara
    mayo 13, 2015

    Me hace gracia eso de “leer algo serio”, ¿qué pasa?, ¿que las escritoras de novela romántica lo hacen por cachondeo?, ¿las lectoras nos partimos el pecho a cada momento?
    Este debate es recurrente y siempre en contra de la romántica, digo, todos atacando este género, ¿serán todos ellos bastante intolerantes?, porque no he oído ni leído nunca que una lectora de romántica, entre otros géneros, se meta con los demás por leer novela negra o clásicos rusos…

    En fin, de momento mis ojitos aguantan sin gafas, pero intuyo que en algún momento las necesitaré, y si no, me compraré unas sin graduar, que ponerse las gafas y meterse de lleno en un libro me parece un ritual estupendo, y muy de lector!

    Un abrazo

    S

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Hola, Sara, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Me encanta tu teoría del cachondeo, te la tomo prestada. Sí, el debate es recurrente y la verdad es que empieza a ser lamentable. Yo siempre digo que la comunidad de lectoras (y lectores, que también los hay) de romántica es excepcional y está compuesta por gente brillante, lista y, por encima de todo, tolerante con los demás. Ojalá nos tomaran como ejemplo en lugar de criticarnos.
      Un fuerte abrazo.

      Por cierto, cuando quieras te presto mis gafas “viejas” 😉

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  7. Raquel
    mayo 15, 2015

    Jajaja, eso es gente que se aburre mucho, no tiene nada que hacer y, en lugar de aprovechar el tiempo leyendo un libro, se dedica a “opinar” y “aconsejar”. Ese día te tocó a ti, que estabas en el parque, como mañana le puede tocar a otra pobre que esté aparcando y le diga cómo ha de hacerlo.

    Estos son los del “dale, dale, endereza, tira, ahí, ¡para!, ¡para!” y terminan por golpearte el coche con la mano…

    En estos casos, para no bajarme con los ojos llameantes y perder los papeles, trato de contarme a mí misma que esto se debe a que la crisis y, como consecuencia, la caída del sector de la construcción (o al revés, qué sé yo) han dejado a este tipo de personas sin obras que comentar…

    En cuanto a la mala imagen de la novela romántica, pues… sí, y se me ocurren unos cuantos motivos, porque esto no viene de ahora sino que parece ser un pensamiento arraigado. Y creo, con todo respeto, que parte de la culpa es nuestra, de quienes leemos romántica y de quienes a lo largo del tiempo la han escrito. Por eso, está en nuestras manos, más que en las de cualquier otro, cambiar eso.

    ¡Gracias por la entrada! Se te echaba de menos…

    Un abrazo

    PD. Si se comercializasen unas gafas como las de Ágata y Olivia, las Google Glass no tendrían nada que hacer.
    PD2. Terminada y muy disfrutada Fuera de juego, he de lanzar de nuevo una pregunta al mundo, ¿qué les pasa a los personajes masculinos de Anna Casanovas con los móviles, correos y otros medios de comunicación? 😉
    PD3. Si me llevo un libro al parque con mi sobrino, me quitan al niño y no me entero.
    PD4. Y gafas no uso, solo las de sol, que “mitigan” un poco la realidad. De lejos, no veo bien, ¿pero para qué preocuparme de lo que está por llegar? Y de cerca, creo que veo demasiado…

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  8. Bona
    mayo 16, 2015

    Fuera de mi blog, no suelo recomendar libros porque reconozco que mi gusto es muy particular. Pero sí que puedo comentar qué me ha gustado más y qué menos. Eso sí, nunca en plan “tienes que leer esto sin falta”.
    Admito que, a veces, yo misma me sorprendo con prejuicios, cuando veo que la gente se entusiasma con cosas que yo no entiendo. Me ha pasado con Dan Brown, Paulo Coelho y unas cuantas autoras de romántica cuyo nombre omitiré. Pero me pregunto sólo cómo puede haber gente que le guste, nunca me atrevería a abordar a un lector de esos en la calle o afearles sus gustos.
    Reconozco que a mi nadie me ha dicho nunca nada parecido. Quizá porque quien me conozca como lectora sabe que leo de todo. Mis amigos y conocidos, con los que puedo hablar de cosas como los méritos relativos de Cicerón y Tácito, o cuál de las novelas de Philip Roth preferimos, no dicen nada cuando comento que, además, leo novela romántica. No puedo saber lo que piensan, pero no me dicen que por qué no leo “cosas serias”.

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  9. rayanejp
    mayo 17, 2015

    Para mi esta ha sido uns de las mejores entradas que has escrito en este blog y te doy las gracias por hacerlo. Me encanta que tus hijas se pongas gafas de leer, que encuentren una respuesta tan fácil e inocente a la ignorancia y los prejuicios de un adulto y que sigas siendo como eres a pesar de las veces que has tenido que aguantar a personas como el señor P. Yo también seguiré leyendo lo que me apetezca en cualquier rincón de la ciudad en el que me quede quieta más de 5 minutos. Y por cierto, me encanta tu dibujo ♡

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  10. Maricarmenmar
    mayo 22, 2015

    Holaaa!!! Me ha encantado tu post. Yo también uso gafas de leer y ojalá mi hijo las usara tanto como yo!!! El refrán dice: A palabras necias, oídos sordos… pues eso!!! Estoy enamorada de tu escritura. Sin duda alguna todo lo q publiques leeré. Ojalá te pueda conocer en la feria del libro de Madrid. Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchísimas gracias, Mari Carmen, eres un sol. Gracias por los ánimos y por pasarte por aquí y siempre, siempre, siempre, gracias por leerme.
      Vamos a llevar gafas de leer y a ser “sordas” toda la vida.
      Besos.
      (perdón por el súper y vergonzoso retraso en contestar)

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  11. Virginia Sendino Bernal
    mayo 26, 2015

    Hola Anna. Yo también soy bastaaaaante miope, jeje, un topillo como digo yo. Las gafas de leer son geniales, ojala todo el mundo tuviese unas. Mis hijos son aun pequeños, pero espero que las empiecen a usar bien pronto.
    En cuanto a la romántica…pues como tu dices, para desgracias ya está el día a día y el telediario….yo últimamente con los libros, al igual que las películas no me apetece nada “serio”. Y al que no le guste, que no mire.
    Me encantan tus novelas. Sigue haciendo lo que haces.
    Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Gracias, Virginia, y mil perdones por el retraso en contestar. Espero que tu miopía no se cure nunca 😉
      Seguro que tus hijos serán unos lectores estupendos.
      Besos.

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  12. Marta
    agosto 10, 2015

    Donde voy yo, me acompaña un libro (si llevo sola a mi hijo al parque no, porque me las lía en 1 segundo y no me puedo centrar). Cuando alguien me ha juzgado por leer novela romántica mi respuesta ha sido siempre la misma ” La lectura hace que desconecte del mundo real y en esos momentos de paz soy feliz. Si quisiera penas solamente tendría que encender la televisión y ver el telediario o escuchar las noticias por la radio”
    Me gusta la intriga, me gusta el suspense, las novelas policíacas… pero soy una enamorada de la novela romántica.
    Un saludo de:
    “Una que si compra libros y los luce con orgullo”
    PD: Nora Roberts nunca decepciona y el libro “El coleccionista” me encantó como todo lo que he leido de ella hasta el momento

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Esta entrada fue publicada en mayo 12, 2015 por en El Club de los Adictos Literarios, Mi inspiración, Mis novelas y etiquetada con , .

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Tras unos días de locura después de regresar de Benicàssim (gracias a todas las que estuvistéis por vuestras charlas y por vuestras risas), de organizar un poco el verano ahora que el colegio ha terminado y de perder un poco (mucho) la cabeza con los últimos preparativos antes de la publicación de “Carolina y los Valientes” entré en esa fase, por llamarla de alguna manera, en la que no sé rumbo lleva mi vida. Dudo sobre la documentación y fase previa de mi nuevo proyecto, sobre mi objetivo, sobre mi... vaya, que si me dáis cancha dudo sobre si el cielo es azul y la tierra redonda. Pero en medio del caos están las lecturas de estos días y el redescubrimiento de que todos hacemos lo que podemos. En realidad todos estamos improvisando ¿no? Estos tres libros son brillantes, geniales y os los recomiendo mucho. 🧡”Todo lo que no te conté” de Celeste Ng (traducción de Laura Vidal): una familia norteamericana a finales de los setenta descubre que su hija mayor adolescente ha muerto. Es una de las mejores novelas que he leído nunca, el estilo es pulcro y la narrativa casi quirúrgica. Los personajes, en especial el de la madre, brutales. No es un libro de misterio, pero te mantiene en vela. Imprescindible. 💙”Reparar a los vivos” de Maylis de Kerangal (traducción de Javier Albiñana): un joven surfista muere, pero el médico que le atiende en el hospital cree que su corazón puede salvar la vida de otra persona y busca a los padres para que lo donen. La narración sigue el camino que hace ese corazón de un cuerpo hasta otro. No puedo contar más, leedlo. Es impecable. ❤️”Wicked and the Wallflower” de Sarah MacLean: un espectacular inicio de serie romántica. A un duque le nacen el mismo día cuatro hijos: tres hijos de sus distintas amantes y una hija legítima. Su solución: criarlos a todos juntos y cuando cumplen la mayoría de edad decirles que el que sobreviva será su heredero. Los niños huyen antes de matarse unos a otros, excepto uno. Esta novela se centra en uno de los niños que se ha ido, Devil (muy original el nombre no es) y Felicity, la noble casi prometida con el que se ha quedado. Original, romántica, muy bien escrita y con una protagonista femenina inteligente.
El 3 de julio de 1965 los Beatles actuaron en la plaza de toros Monumental de Barcelona. Se hospedaban en el hotel Avenida Palace donde coincidieron con los teloneros Carolina y los Valientes. John Lennon y Brian Epstein, el representante de los Beatles, habían conocido a Tomás Escarré en Sitges en 1963 y cuando Bermudez los contrató para el concierto pensaron en él para que los ayudase a buscar músicos. Tomás, además de pianista, era fotógrafo para una publicación antifranquista que llevaba su amigo Hugo. Hugo conoció a alguien muy interesante en el Palace de Barcelona, pero esa es otra historia. Luis, el guitarrista de Carolina y los Valientes, nunca antes había estado en Barcelona, y tampoco Mateo, el batería, o Inés, la hermana de este y chica de los coros. Jaime Urquijo, el bajista, había estado para asistir a una reunión de la asamblea de estudiantes de la Universidad, esa también es otra historia. Carolina conocía un poco la ciudad, su padre le había hablado de ella en más de una ocasión, pero ella la vivió de un modo distinto. Los Beatles abrieron con Twist and Shout, Carolina y los Valientes con Valientes. En septiembre podréis conocerlos a todos y también a Cata, una chica que ha crecido recorriendo el mundo y que a finales del 2017 acepta un trabajo de médico en un hospital de Barcelona... #CarolinaYLosValientes #SéValiente #NoTeQuedesSinTuEntrada #GalardónLetrasDelMediterráneo #LosBeatles #QuéNocheLaDeAquelAño
El viernes y el sábado estaré en Benicàssim @romanticabenicassim. El viernes por la tarde participaré en una mesa con Lola P.Nieva y Pablo Sebastiá, y el sábado por la mañana en otra con Raquel de la Morena, Alexandra Roma y Esther Sanz. En la mesa del viernes hablaremos del Galardón Letras del Mediterráneo (y de muchas cosas más) y os contaré lo que me dejen de “Carolina y los Valientes” (falta un poco para que se publique en septiembre y me muero por hablaros de ellos). En la mesa del sábado hablaremos del Premio Titania, de las novelas que lo han ganado y de lo difícil que es ser jurado. ¿Os venís 😊? Dado que sé que es imposible que todos podamos coincidir en Benicàssim os dejo aquí una foto con las novelas de mis compañeras de mesa (me falta la última de Esther porque la he prestado 🤦🏼‍♀️se titula “Si el amor es un canto de sirena”). Aquí os cuento un poco sobre ellos: 🧭”Reikiavik” de Pablo Sebastiá Tirado: si os gustan las pelis de Tarantino y además queréis un gran protagonista tenéis que leer este libro. Hay sicarios, un reto científico de lo más inquietante, un bebé, y pasa en Barcelona, Sicilia e Islandia. 🌿”¿Quién diablos eres?” de Raquel de la Morena: muy romántica (es larga, pero mejor así ¿no?) y llena de guiños históricos. Alicia, la protagonista, es genial y Duncan es escocés... es un dato importante 😏 ⏳”Ojalá siempre” de Alexandra Roma: confieso que tengo una pequeña debilidad por el argumento “chico que se enamora de la hermana pequeña de su mejor amigo” y aquí Julieta y Marco lo viven de una manera... ❤️ 💙”La perla de agua” de Lola P. Nieva, Galardón Letras del Mediterráneo del año pasado: romántica, muy bien documentada y con piratas y moriscos ¿qué más se puede pedir? ✨ 🧜🏻‍♀️”Si el amor es un canto de sirena” de Esther Sanz: transcurre en una isla, hay misterio y amor, es tanto un buen thriller como una historia romántica. Patrick y Luisa os gustarán, aunque mi preferido es Peter. 🧳Voy a preparar la maleta, dejaré espacio porque seguro que volveré cargada de libros (os los enseñaré 😉) #LosLibrosDeMisCompañeras #Leer #LeerEnVeranoLeerTodoElAño ☀️📚#BenicàssimAlláVamos
Por fin puedo presentaros a “Carolina y los Valientes” la novela por la que la Diputación de Castellón me ha concedido el Galardón Letras del Mediterráneo y que se publica el próximo septiembre. Será a principios, pero aún no tengo la fecha exacta. Es un honor -y una emoción muy grande- recibir este galardón. GRACIAS. Os iré contando detalles sobre la novela y sus protagonistas poco a poco ☺️. Hoy os dejo estos: 🧡En 1965 los Beatles dieron dos conciertos en España, uno en Madrid y uno en Barcelona. Tuvieron muchos problemas para conseguirlo y el gobierno de Franco intentó impedir la visita hasta el último momento. Varios grupos actuaron como teloneros, pero el que más destacó fue “Carolina y los Valientes”. Lo más fascinante es, sin embargo, que desaparecieron en 1966 y nadie ha vuelto a saber de ellos. 🧡Carolina y los Valientes publicó un disco en 1965, una de sus canciones más populares entonces y aún ahora es “Paremos el tiempo juntos”. Se rumoreaba que su canción “Correr” había sido candidata a Eurovisión, pero al final no resultó elegida. 🧡El verano de 1963, Luís Torrent, un chico de Benicàssim conoce a Carolina Edison en la playa, justo delante de la Torre de San Vicente. Ella está veraneando y él ha tenido que volver para ayudar a sus padres. 🧡Ese mismo verano Tomás Escarré, hijo de una vedette del Molino de Barcelona, conoce a Brian Epstein y a John Lennon en Sitges cuando asiste a una fiesta. 🧡En Madrid Jaime Urquijo está cada vez más involucrado en la Asamblea de estudiantes y en los movimientos de oposición al régimen franquista. 🧡Y Mateo e Inés Álvarez, hermanos asturianos, trabajan de camareros en el hotel Voramar de Benicàssim. 🧡A finales de 2017 Miguel, periodista, no quiere escribir sobre la crisis de los refugiados ni sobre el auge de la derecha en Europa ni sobre la situación de Catalunya y acaba asistiendo a una exposición en el hotel Avenida Palace de Barcelona sobre los Beatles (el grupo se alojó allí cuando actuó en la ciudad). En el ascensor hay enmarcado el vinilo de “Carolina y los Valientes”, el grupo preferido de su madre. ¿Qué fue de ellos? #CarolinaYLosValientes #SéValiente #GalardónLetrasDelMediterráneo
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