Anna Casanovas

Escritora, convencida de que existen los finales felices. Librianna es mi lugar especial, ¿quieres conocerlo?

Gafas de leer, gafas para vivir

Llevo semanas pensando en que quiero y necesito escribir un post, me prometí que escribiría como mínimo dos veces al mes (para mantener mi cordura y otras cosas sin importancia) y casi sin enterarme han pasado dos meses. Al parecer, los días siguen durando veinticuatro horas y yo cada vez soy más lenta. Lo lógico sería que ahora te contase qué he estado haciendo estas últimas semanas, en qué he estado y estoy trabajando y que he publicado una novela corta, “Fuera de juego”, para cerrar la serie que empecé con “Las reglas del juego”. Pero como la lógica nunca ha sido mi fuerte voy a escribir sobre otra cosa.

Voy a escribir sobre las gafas de leer.

Las gafas de leer no son unas gafas “normales”, no son las gafas que se utilizan para corregir la miopía, el astigmatismo o la vista cansada. Las gafas de leer son las que llevamos todos los que leemos, es el modo en que tenemos de vivir y de enfrentarnos a lo que nos sucede.

Te cuento cómo empecé a darme cuenta de que las gafas leer existen. Yo soy miope, muy miope, siempre llevo gafas o, en su defecto, lentillas. En casa suelo llevar gafas y mis hijas, Ágata y Olivia, un día llegaron a la conclusión de que ellas, para leer, también tenían que usar gafas. Una deducción completamente lógica, vamos. La cuestión es que no pararon hasta conseguir unas monturas sin cristales y desde entonces se las ponen siempre que leen o cuando juegan a escribir o a ser profesoras. Y se las ponen mucho porque leen y juegan mucho.

La semana pasada estábamos las tres en un parque con tres libros adecuados a nuestras edades y gustos. Ágata leía “El club de los cinco”, Olivia “Voy a comedte” y yo “El coleccionista” (o lo intentaba porque en realidad acabé leyendo los libros infantiles con ellas dos). Ágata y Olivia dejaron los libros y fueron a los columpios, creo que montaron una tienda de arena espectacular bajo el tobogán y yo, por fin, pude leer. Y allí estaba yo, intentando meterme en la historia de Nora Roberts, cuando llegó un señor del pueblo, un conocido. Vivo en un pueblo “de toda la vida” y eso tiene sus ventajas y algún que otro inconveniente, como por ejemplo que la gente opina muy libremente sobre tus aficiones literarias.

Los libros del parque

Los libros del parque

Pues bien, el señor P, después de decirme lo mayores que estaban las niñas y la mala cara que tenía yo, desvió la vista hacia el libro y sonrió. Voy a repetir aquí, más o menos, la conversación. Digo más o menos porque sucedió hace unos días y no sé si me dejaré algo:

-¿Tú eres la que escribe, no?

(El “la que escribe” hace referencia a mis hermanas, en el pueblo a menudo se lían con nosotras y nuestras profesiones).

-Sí, soy yo.

(Me preparé para el ataque)

-Mi hija ha leído varios libros tuyos -(suspiré aliviada)-. La tenías muy enganchada.

-Gracias.

(Él no parecía estar muy impresionado por mi “hazaña”)

-¿Qué estás leyendo?

Le dejé el libro y deduje que no sabía qué escribo.

-Uy, yo no leo estas cosas-. Arrugó las cejas al leer la contraportada-. No me gustan las novelas románticas.

-¿Y qué lee?

(Aquí me puse valiente)

-Uy, nada. Hace años que no cojo un libro. Pero veo que tú sí, ¿a quién se le ocurre traer un libro al parque?

-A mí.

-Pues ya puestos, ¿por qué no lees algo serio?

En este punto apareció Olivia y me pidió que fuese a la tienda de arena a comprar unas pizzas y me fui feliz (y di gracias al Dios de las bibliotecas por evitar que mandase a ese señor a paseo).

Después, en casa, cuando recordé la conversación me dije a mí misma que no servía de nada enfadarme. Recurrí a todos los argumentos: 1) ese señor no sabe de qué habla, 2) la literatura romántica es un género literario como cualquier otro, 3) la vida es demasiado corta para leer libros que me depriman (por muchos nóveles que ganen). Llegué incluso a hacer un dibujo sobre ello. Este.

leo lo que quiero

leo lo que quiero

Lo mejor de esta historia es, sin embargo, lo que sucedió ayer. Estaba contándole todo esto a una de mis mejores amigas cuando Ágata me oyó y se nos acercó, y nos dijo:

-Lo que pasa, mama, es que ese señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde.

Ágata se fue corriendo a jugar con Olivia y con la hija de mi amiga. No tuve tiempo de decirle que tal vez ese señor no necesite gafas para leer. Pero lo que sí necesita sin duda alguna son gafas para vivir.

La gente que lee, nosotros, vivimos mil y una vidas, las nuestras y las de los libros que nos acompañan. No solo eso, también podemos vivir más, de un modo más complicado e intenso. Hay momentos en nuestro día a día, quizá momentos absurdos, en que alguien dice una frase que te hace pensar en la última novela que has leído y de repente dejas de estar haciendo cola en el súper y te encuentras en medio de un montaña escocesa rodeada de soldados ingleses. Las personas que leemos podemos meternos en la piel de otras personas con mayor facilidad, sentimos más y probablemente somos más dramáticos, pero siempre somos respetuosos y no juzgamos los gustos de los demás.

Así que sí, seguiré llevando libros al parque y a la playa, a los restaurantes y a las salas de espera. Seguiré dejando que Ágata y Olivia se pongan “gafas de leer” y que defiendan tanto a princesas como a dragones, como a lobos que no saben hablar o a niñas que quieren ser brujas. Yo seguiré leyendo lo que me dé la gana, sin límite y sin freno, y seguiré intentado escribir.

Vivan las gafas de leer y las gafas de vivir ♥

ilustración de Mye Lim

ilustración de Mye Lim

¿Tú también llevas gafas de leer? ¿Vas por el mundo cuestionando los gustos literarios (o cualquier otra clase de gustos) de los demás o te dedicas a recomendar libros como si no hubiese un mañana?

 

 

 

 

 

 

16 comentarios el “Gafas de leer, gafas para vivir

  1. Montserrat
    mayo 12, 2015

    ¡¡Hola Anna!! Quina alegria 🙂

    Llevaba semanas esperando el post (pero sin presiones). Ahora entiendo mucho mejor el dibujo sobre atizar con el bolso al próximo que te “recomiende” leer algo serio. Con lo bonito que es leer y ver a gente leyendo. Da igual lo que lean los demás. Una cosa es comentar, muy educadamente, que hasta ese momento de ese género y/o libro no has leído nada. Quizás más adelante lo hagas. Lo más importante para mi es que la gente lea.

    Lo mejor la respuesta de Ágata. Sensacional. “No sabe lo que se pierde”. Por suerte nosotras si valoramos una novela (y por extensión una novela romántica) como el tesoro que es.

    En mi caso las gafas que uso son para leer y para poder resistir mejor frente a la pantalla del ordenador del trabajo, mi portátil cuando lo utilizo, la del móvil, la tele. Bueno mis gafas son escudos frente a las pantallas. Y también para leer pero entonces pasan a ser ventanas 🙂

    Un abrazo muy fuerte y gracias por tu post.

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  2. salana
    mayo 12, 2015

    Hace un tiempo una amiga me pidió un libro pero me dijo especificamente ” que no queria ninguna de las pasteladas que leía yo”. Me dieron ganas de decirle que fuera a la biblioteca y así escogia el libro que quisiese.

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  3. Jeannette
    mayo 12, 2015

    Hola Anna! me gusto mucho tu post y tal como Ágata dijo “el señor no llevaba gafas de leer y no sabe lo que se pierde” y mucha falta le hacen.
    Leer es abrir el universo y como me gusta tener aventuras ahí.
    Un gran abrazo

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  4. Maria
    mayo 12, 2015

    Hola Anna, me ha encantado tu post. yo llevo gafas para leer y me encantan las novelas románticas y a quien no les gusten q les den, ellos se lo pierden, somos unas incomprendidas pero no por eso hay q dejarse avasallar, yo seguiré leyendo este tipo de novelas porque me hacen soñar, por cierto el libro q estabas leyendo de Nora Robert, me gustó mucho y los tuyos son maravillosos, sigue así.

    Un abrazo.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchas gracias, María, no solo por pasarte por aquí y comentar sino también por no dejarte avasallar. Coincido contigo, soñar es un privilegio, un tesoro que tenemos las personas a las que nos gusta leer y vamos a cuidarlo. Ya he terminado el libro de Nora Roberts, no es el más romántico que me he leído, pero Nora es una maestra y todos sus libros tienen algo especial.
      Otro abrazo para ti y, bueno, me hace mucha ilusión que me leas ^.^

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  5. Mary Carmen Garcia
    mayo 13, 2015

    Desde que empece en serio a devorar libros es cuando tuve que ponerme gafas porque ya no veia las letras, y gracias a ellas sigo con mi libromania, y sigo leyendo mucha romantica, alguna vez Anna has pensado escribir ambientandote en Escocia?
    Me gusta mucho tu manera de narrar, es muy amena y siempre consigues enganchar al lector desde el principio.

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  6. Sara
    mayo 13, 2015

    Me hace gracia eso de “leer algo serio”, ¿qué pasa?, ¿que las escritoras de novela romántica lo hacen por cachondeo?, ¿las lectoras nos partimos el pecho a cada momento?
    Este debate es recurrente y siempre en contra de la romántica, digo, todos atacando este género, ¿serán todos ellos bastante intolerantes?, porque no he oído ni leído nunca que una lectora de romántica, entre otros géneros, se meta con los demás por leer novela negra o clásicos rusos…

    En fin, de momento mis ojitos aguantan sin gafas, pero intuyo que en algún momento las necesitaré, y si no, me compraré unas sin graduar, que ponerse las gafas y meterse de lleno en un libro me parece un ritual estupendo, y muy de lector!

    Un abrazo

    S

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Hola, Sara, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Me encanta tu teoría del cachondeo, te la tomo prestada. Sí, el debate es recurrente y la verdad es que empieza a ser lamentable. Yo siempre digo que la comunidad de lectoras (y lectores, que también los hay) de romántica es excepcional y está compuesta por gente brillante, lista y, por encima de todo, tolerante con los demás. Ojalá nos tomaran como ejemplo en lugar de criticarnos.
      Un fuerte abrazo.

      Por cierto, cuando quieras te presto mis gafas “viejas” 😉

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  7. Raquel
    mayo 15, 2015

    Jajaja, eso es gente que se aburre mucho, no tiene nada que hacer y, en lugar de aprovechar el tiempo leyendo un libro, se dedica a “opinar” y “aconsejar”. Ese día te tocó a ti, que estabas en el parque, como mañana le puede tocar a otra pobre que esté aparcando y le diga cómo ha de hacerlo.

    Estos son los del “dale, dale, endereza, tira, ahí, ¡para!, ¡para!” y terminan por golpearte el coche con la mano…

    En estos casos, para no bajarme con los ojos llameantes y perder los papeles, trato de contarme a mí misma que esto se debe a que la crisis y, como consecuencia, la caída del sector de la construcción (o al revés, qué sé yo) han dejado a este tipo de personas sin obras que comentar…

    En cuanto a la mala imagen de la novela romántica, pues… sí, y se me ocurren unos cuantos motivos, porque esto no viene de ahora sino que parece ser un pensamiento arraigado. Y creo, con todo respeto, que parte de la culpa es nuestra, de quienes leemos romántica y de quienes a lo largo del tiempo la han escrito. Por eso, está en nuestras manos, más que en las de cualquier otro, cambiar eso.

    ¡Gracias por la entrada! Se te echaba de menos…

    Un abrazo

    PD. Si se comercializasen unas gafas como las de Ágata y Olivia, las Google Glass no tendrían nada que hacer.
    PD2. Terminada y muy disfrutada Fuera de juego, he de lanzar de nuevo una pregunta al mundo, ¿qué les pasa a los personajes masculinos de Anna Casanovas con los móviles, correos y otros medios de comunicación? 😉
    PD3. Si me llevo un libro al parque con mi sobrino, me quitan al niño y no me entero.
    PD4. Y gafas no uso, solo las de sol, que “mitigan” un poco la realidad. De lejos, no veo bien, ¿pero para qué preocuparme de lo que está por llegar? Y de cerca, creo que veo demasiado…

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  8. Bona
    mayo 16, 2015

    Fuera de mi blog, no suelo recomendar libros porque reconozco que mi gusto es muy particular. Pero sí que puedo comentar qué me ha gustado más y qué menos. Eso sí, nunca en plan “tienes que leer esto sin falta”.
    Admito que, a veces, yo misma me sorprendo con prejuicios, cuando veo que la gente se entusiasma con cosas que yo no entiendo. Me ha pasado con Dan Brown, Paulo Coelho y unas cuantas autoras de romántica cuyo nombre omitiré. Pero me pregunto sólo cómo puede haber gente que le guste, nunca me atrevería a abordar a un lector de esos en la calle o afearles sus gustos.
    Reconozco que a mi nadie me ha dicho nunca nada parecido. Quizá porque quien me conozca como lectora sabe que leo de todo. Mis amigos y conocidos, con los que puedo hablar de cosas como los méritos relativos de Cicerón y Tácito, o cuál de las novelas de Philip Roth preferimos, no dicen nada cuando comento que, además, leo novela romántica. No puedo saber lo que piensan, pero no me dicen que por qué no leo “cosas serias”.

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  9. rayanejp
    mayo 17, 2015

    Para mi esta ha sido uns de las mejores entradas que has escrito en este blog y te doy las gracias por hacerlo. Me encanta que tus hijas se pongas gafas de leer, que encuentren una respuesta tan fácil e inocente a la ignorancia y los prejuicios de un adulto y que sigas siendo como eres a pesar de las veces que has tenido que aguantar a personas como el señor P. Yo también seguiré leyendo lo que me apetezca en cualquier rincón de la ciudad en el que me quede quieta más de 5 minutos. Y por cierto, me encanta tu dibujo ♡

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  10. Maricarmenmar
    mayo 22, 2015

    Holaaa!!! Me ha encantado tu post. Yo también uso gafas de leer y ojalá mi hijo las usara tanto como yo!!! El refrán dice: A palabras necias, oídos sordos… pues eso!!! Estoy enamorada de tu escritura. Sin duda alguna todo lo q publiques leeré. Ojalá te pueda conocer en la feria del libro de Madrid. Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Muchísimas gracias, Mari Carmen, eres un sol. Gracias por los ánimos y por pasarte por aquí y siempre, siempre, siempre, gracias por leerme.
      Vamos a llevar gafas de leer y a ser “sordas” toda la vida.
      Besos.
      (perdón por el súper y vergonzoso retraso en contestar)

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  11. Virginia Sendino Bernal
    mayo 26, 2015

    Hola Anna. Yo también soy bastaaaaante miope, jeje, un topillo como digo yo. Las gafas de leer son geniales, ojala todo el mundo tuviese unas. Mis hijos son aun pequeños, pero espero que las empiecen a usar bien pronto.
    En cuanto a la romántica…pues como tu dices, para desgracias ya está el día a día y el telediario….yo últimamente con los libros, al igual que las películas no me apetece nada “serio”. Y al que no le guste, que no mire.
    Me encantan tus novelas. Sigue haciendo lo que haces.
    Besos.

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    • Anna Casanovas
      junio 20, 2015

      Gracias, Virginia, y mil perdones por el retraso en contestar. Espero que tu miopía no se cure nunca 😉
      Seguro que tus hijos serán unos lectores estupendos.
      Besos.

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  12. Marta
    agosto 10, 2015

    Donde voy yo, me acompaña un libro (si llevo sola a mi hijo al parque no, porque me las lía en 1 segundo y no me puedo centrar). Cuando alguien me ha juzgado por leer novela romántica mi respuesta ha sido siempre la misma ” La lectura hace que desconecte del mundo real y en esos momentos de paz soy feliz. Si quisiera penas solamente tendría que encender la televisión y ver el telediario o escuchar las noticias por la radio”
    Me gusta la intriga, me gusta el suspense, las novelas policíacas… pero soy una enamorada de la novela romántica.
    Un saludo de:
    “Una que si compra libros y los luce con orgullo”
    PD: Nora Roberts nunca decepciona y el libro “El coleccionista” me encantó como todo lo que he leido de ella hasta el momento

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Esta entrada fue publicada en mayo 12, 2015 por en El Club de los Adictos Literarios, Mi inspiración, Mis novelas y etiquetada con , .

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Puedo pasar por delante de libros con portada “chica de espalda vestida de época con algo en la mano -maleta, sombrerera, violín- y mansión o casa o edificio indeterminado al fondo” sin inmutarme (seguro que algunas pertenecen a libros muy buenos, pero hay tantas y tan parecidas que mi cerebro no las procesa). También puedo ignorar fajas llenas de números imposibles y de frases glamurosas. Pero ponedme una portada con flores y se me van los ojos. Son mi kriptonita y las flores de la portada de hoy pertenecen a una novela preciosa. 🌺”Las flores perdidas de Alice Hart” de Holly Ringland (traducción de Gemma Rovira Ortega) 🌺¿De qué va? Alice tiene nueve años cuando un incendio la deja muda, sin hogar y huérfana. La única que puede hacerse cargo de ella es su abuela Jude, que regenta una plantación de flores donde acuden mujeres que están atravesando un mal momento para rehacer sus vidas. Alice, gracias a las flores y a estas mujeres, se recupera, pero al cabo de unos años sucede algo horrible (no os cuento qué) y huye. Esa “nueva” Alice tiene ya veintiséis años y empieza de nuevo en un paraje muy distinto, el desierto, pero sigue pensando en las flores, en su pasado... y entonces aparece un hombre misterioso. Si os gustan las historias con mujeres, sentís curiosidad o fascinación por Australia y os enamoran los libros donde veis crecer y aprender a vivir a la protagonista, os encantará. Hay amor, maldiciones, secretos y está muy bien escrita. 🌺Una frase: {Estar contigo es como caer, aunque de una forma maravillosa. Es como estar en un laberinto del que no quiero encontrar nunca la salida} #LasFloresPerdidasDeAliceHart #HollyRingland ❤️ #CalendarioDeAdvientoLiterario 📚 4/24 #LibroNavidad 🎄#CualquierExcusaEsBuenaParaRecomendarUnLibro #BookLove #NoSeDebeJuzgarUnLibroPorLaPortada #PeroAVecesPasa 🤦🏼‍♀️ ¿A qué portadas no podéis resistiros vosotras? Contadme 💐Si habéis leído “Herbarium” seguro que no os sorprende lo mío con las flores 😬 👒Por cierto, si hay alguna novela de esas con portada de chica de espalda y casa o mansión al fondo que os haya encantado, decidme el título y la leeré!!!!
Hace unas semanas iba conduciendo cuando en la radio dijeron que se acababa la decada y casi me da algo. Sí, sé que es evidente. Sí, aunque no lo parezca sé en que año vivimos, aun así me causó una impresión tan grande comprender, visualizar, que se acaba la década que todavía no me he recuperado. Por no mencionar que no pienso hacer caso a esos tuits que he visto en tuiter sobre listas de lo que hemos (o no) conseguido estos diez años. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Hay un marcador en alguna parte y no me ha avisado nadie? ¿Por qué? Con lo difícil que es vivir... Cada uno tenemos nuestro ritmo y nuestros retos, no nos hace falta más presión. Esto viene a cuento, aunque no lo parezca, porque mi propuesta de hoy es un poemario y cada vez que veo estas listas en tuiter pienso que sería mucho más bonito que fuesen poemas y nos animásemos entre todos en vez de crear -probablemente sin pretenderlo- más presión de la que ya llevamos encima. Yo leo poca poesía, hasta ahora me daba miedo, pero lo estoy perdiendo. Si tenéis recomendaciones, ya sabéis. Os lo agradeceré. 🌷”And still I rise” de Maya Angelou. Está traducido al castellano, se titula “Y aun así me levanto”. 🌷¿Por qué lo he elegido? Hace unos meses leí la primera entrega de la autobiografía de Maya Angelou, “Yo sé por qué cantan el pájaro enjaulado” y quedé fascinada por el talento y la pasión por la vida de esta mujer, así que animé a arriesgarme con sus poesías y son maravillosas. Este poema es una oda a la resilencia, a la capacidad humana de superar y sobreponerse y hay días que hace mucha falta leer algo así. ¿No os parece? Da miedo salir de nuestra llamada “zona de confort”, pero a menudo la recompensa vale la pena. Leed a Maya Angelou ya, su autobiografía, sus poemas, lo que sea. No os arrepentiréis ❤️ 🌷Una estrofa: {You may write me down in history With your bitter, twisted lies, You may trod me in the very dirt But still, like dust, I’ll rise} #AndStillIRise #MayaAngelou #CalendarioDeAvientoLiterario 📚3/24 #LibroNavidad 🎄 #CualquierExcusaEsBuenaParaRecomendarUnLibro ❤️ #OUnaPoesía (hoy he llegado por los pelos 😅)
Cuando Agata empezó a tener deberes (según ella hace muchos años porque ahora es muuuuuuuy mayor 🙄) tuvo que hacer una exposición oral sobre un descubrimiento y fue la única de la clase que habló de una mujer. Desde entonces ella, y ahora Olivia, se han tomado como un reto personal hacer todos los trabajos sobre mujeres. Fue gracias a este propósito que encontré la novela de hoy. Es lamentable que haya tantas mujeres que no aparecen en los libros de historia, de arte, de matemáticas, de biología, de lo que sea y es preocupante lo que puede suceder si no lo corregimos. 🐚”Las huellas de la vida” de Tracy Chevalier (traducción de Ignacio Gómez Calvo). Si no conocéis a Tracy Chevalier esta novela es una gran oportunidad para hacerlo, aunque también os recomiendo “La joven de la perla”. Es una escritora brillante. 🐚¿De qué va? Todos sabemos quién es y qué hizo Charles Darwin, pues bien, antes de Charles existieron Mary Anning, una chica sin apenas edicación, y Elizabeth Philpot, una solterona instruida. Entre las dos nació una amistad que se basaba en la obsesión que tenían ambas por buscar, estudiar y entender los fósiles. La novela es una obra de ficción, pero se basa en los hechos y descubrimientos reales de estas mujeres. Sin ellas Darwin probablemente no habría tenido sentido y durante años apenas fueron un pie de página de una fotografía. La novela es fascinante por sí misma, la vida de ambas, sus sueños, sus frustraciones, sus amores y su amistad crean una gran historia y si además les damos el lugar que merecen en la historia, mejor. Y está muy bien escrita. Y si todavía os quedan dudas os dejo un guiño: sale Jane Austen 😉. Y otro, creo que leí que Kate Winslet está rodando la vida de Mary Anning. 🐚Una frase: {Contemplando las estrellas empecé a tener la sensación de que había un hilo entre la Tierra y ellas. Había otro hilo que conectaba el pasado con el futuro, en un extremo estaba el icti, muerto mucho tiempo atrás y esperando a que yo lo encontrara; ignoraba qué había en el otro extremo.} #LasHuellasDeLaVida #TracyChevalier #MaryAnning #ElizabethPhilpot #CalendarioDeAdvientoLiterario 📚 2/24 #LibroNavidad 🎄#CualquierExcusaEsBuenaParaRecomendarUnLibro 📚
Hace dos años hice por aquí un calendario de adviento literario y la verdad es que me lo pasé muy bien compartiendo lecturas con vosotras. No es ningún secreto que me apasiona hablar de libros 😬. Dejando a un lado lo rápido que ha pasado el tiempo y que alguien tendría que hacer algo para detenerlo, me he animado a repetir el experimiento. Ya casi tengo los 24 libros elegidos y me muero de ganas de hablar de ellos por aquí, leer vuestros comentarios y anotarme vuestras sugerencias. Pasaremos una Navidad llena de buenas historias o al menos voy a intentarlo 😉. El primer libro que recomendé en el primer calendario era una novela romántica histórica de Lisa Kleypas, así que he pensado que este año inauguraría esta aventura con Julia Quinn. 💐”The viscount who loved me” es, si no me falla la memoria, mi novela preferida de la serie Bridgerton. Quizá el año que viene me la relea entera, podría ser un proyecto bonito con la excusa de la serie que Netflix va a estrenar sobre estos libros. En fin, me centro, esta novela está traducida al castellano desde hace tiempo y tiene el mismo título “El vizconde que me amó”. 💐¿De qué va? Anthony Bridgerton, el vizconde del título, es el cabeza de familia y ha decidido que tiene que casarse. La elegida es Edwina Sheffield, la debutante más perfecta de la temporada. El problema es Kate, la hermana mayor de Edwina, que no quiere que su hermana se case con un hombre que no la quiere. Podría parecer un argumento típico y soso, pero no lo es. Para nada. Los motivos por los que Anthony se quiere casar son 💔 y lo que pasa cuando conoce a Kate de verdad es ❤️. Los diálogos de esta novela son brillantes, dignos de las mejores comedias románticas y los Bridgerton como familia son un grupo de personajes con los que sin duda os encantará pasar la Navidad o cualquier época del año. 💐Una frase: {Kate had fougtht her demons and she had won. And Anthony was so damned jealous. It was not a noble reaction; he knew that.} ¿Os gusta la idea del calendario de adviento literario? #TheViscountWhoLovedMe #JuliaQuinn #TheBridgertons#CalendarioDeAdvientoLiterario 📚 1/24 #CualquierExcusaEsBuenaParaRecomendarUnLibro #LibroNavidad 🎄
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